—No es la primera vez que te beso…
—Lo se, pero fue la última —sentenció. Entonces sentí una presión en mi pecho —Querías
una respuesta directa, entonces la tendrás. ¡No! ¡No tienes ninguna posibilidad!
—¿Así lo quieres? —le dije un poco molesto.
—¡Si, así lo quiero! ¡Ya no me mires, ya no me hables! ¡Has de cuenta que no me conoces! Y
quédate tranquilo, no me veras en tu casa. Le diré a tu prima que ahora nos juntaremos en la mía
o en la de Emma…
—Pues aun así no vas a deshacerte de mí —le comenté.
—Si lo dices por lo de la oficina de mi mamá, quédate tranquilo, haré como si no estuvieras.
Pero esto se terminó, y espero que ahora si haya quedado bien claro.
Comenzó a caminar, dejándome con toda la bronca del mundo.
—¡Ya volverás arrastrándote a mí! —le dije fuerte ya que se alejaba más.
—¡Eso lo veremos! —me contestó.
—¡Loca!
—¡Imbécil!
Me quedé ahí quieto, mirando como desaparecía. ¡Al demonio! ¿Quién la necesita?
¡Yo soy el que tuvo que haber dicho esas cosas, cuando me cansara de ella!
Luego del juicio volví a mi casa con mi prima y mis amigos. Taylor se preparó para ir a la casa de _____, en donde me dijo que desde ahora en más se iban a juntar por mi culpa…
Pues eso es mejor para mi, ya no tendré que llegar a mi casa y verla… infestada de chicas.
Richard y Zachary se sentaron al mismo tiempo en el sillón.
—¿Y que pasó con ______? —me preguntó Richard.
Solté un agobiado suspiró y me senté frente a ellos después de pasarles su plato de comida. Habíamos pedidos unas pizzas.
—Es una loca —dije irritado.
—Pero bien que esa loca te salvó el pellejo, ¿vieron la actuación que hizo? —habló Zachary.
—Fue increíble, te aseguro que casi me hace llorar —agregó Rich.
—Ya dejen de hablar de ella —sentencié.
—¿Qué sucede? ¿Estás sensible hoy? —preguntó con burla Wilson.
—No me busques… porque vas a encontrarme —le advertí.
—No creo que quieras otro día en la cárcel ¿o si? —dijo Heaty.
Gruñí por lo bajo y tomé un poco de mi lata de cerveza antes de darle un mordisco a mi porción de pizza.
Sus palabras aun sonaban en mi cabeza.
'Querías una respuesta directa, entonces la tendrás. ¡No! ¡No tienes ninguna posibilidad!'
¡Maldita y mil veces maldita seas _______!
Luego de terminar de comer, ordenamos todo y nos acomodamos para dormir. Hoy, ellos se quedarían a dormir aquí. Me acosté en el colchón y miré fijo al techo. _______ a no salía de mi cabeza, ________ me atormentaba y no me dejaba pensar en otra cosa que no fuera ella.
Levanté la cabeza para mirar a mis amigos y ambos ya estaban dormidos. Sin hacer ruido, me puse de pie, tomé el teléfono y salí al balcón. Cerré la puerta, para que no escucharan y caminé hasta el fondo. Me recargué sobre la baranda y comencé a marcar el número de su casa. Comenzó a sonar, pero nadie contestaba. Corté y volví a marcar. Sonó una vez… sonó otra.
—¿Hola? —escuché su dormida voz. No dije nada, solo guardé silencio —¿Hola? Holaaaa, ¿Hola, hay alguien? —preguntó elevando un poco más su voz —¿Matt? ¿Eres tú?
—¿Quién es Matt? —la pregunta salió impulsivamente de mí.
—¿Bieber? ¿Eres tú? —dijo con sorpresa.
—Te hice una pregunta directa, espero una respuesta directa —le dije.
—¿Acaso no has visto que hora es? —preguntó nerviosa.
—¿Quién diablos es Matt? —dije elevando más mi voz.
Guardó silencio por varios segundos. Solo se escuchaba su leve respiración, y por un momento deseé poder escuchar esa respiración pero cara a cara. Poder escuchar esa respiración cerca de mi oído…
—Si te contesto, ¿me dejaras en paz? —dijo con voz calma.
—Contéstame de una vez —sentencié.
—Un viejo amigo…
—¿Qué clase de amigo? —pregunté al instante.
—¿Acaso esto es un interrogatorio judicial? Que yo sepa el que estuvo preso fuiste tú, yo no le debo nada a nadie. Así que mejor deja de molestar y déjame dormir, ¡de una vez! —me dijo.
—¡Ahora tú vas a escucharme…! —escuché el interminable sonido del fin de la llamada.
Me había cortado. Con cuidado alejé el teléfono de mi oreja. No, ella no pudo haberme cortado el teléfono de esa forma. Respiré profundamente antes de enloquecer.
—LOCO, QUIERES VOLVERME LOCO —le grité al teléfono como si de verdad ella iba a escucharme.
Al día siguiente me negué rotundamente al ir a la Universidad, hasta que Zachary me amenazó con hacer explotar a Betty, si no me movía de donde estaba. Entonces accedí a regañadientes. Desayunamos algo rápido y partimos para allí. Antes de llegar Richard, se desvió del camino, diciendo que tenía que ir a buscar unas cosas. 'Hoy me animaré al fin'
Eso fue lo último que nos dijo antes de doblar una calle antes de la calle que nos llevaba a la Universidad.
Zachary y yo nos miramos un poco extrañados, y decidimos dejarlo pasar. Llegamos y la gente, ya comenzaba a entrar apresurada. Estábamos por llegar tarde, una vez más. Pero eso no me importaba en lo más mínimo.
Mi amigo y yo divisamos un elegante auto, y era nada más, y nada menos que el auto de ______. Ella se bajó y luego se bajaron mi prima y Emma. Las tres reían divertidas. Taylor fijó su mirada hacia nosotros y dijo algo. Al instante las otras dos se giraron a vernos.
La mirada divertida de _______, se esfumó al posarse sobre mí. Revoleó los ojos y suspiró levemente. Comenzaron a acercarse a nosotros.
—Buen día —saludó Taylor alegre.
—Hola —dijo con tono bobo Zachary.
Mi rubia prima rió divertida y negó con la cabeza.
—Buenos días —dijo por lo bajo Emma.
—Buen día Emma —le respondí.
—Hola Zachary, ¿Cómo estas? —le preguntó _______.
Zac frunció el ceño y me miró a mí.
—Mmm, muy bien _______ ¿Y tú? —le dijo él.
—Mejor que nunca —aseguró.
—¿Acaso has perdido la falta de modales? —le dije.
Ella bostezó y luego miró su reloj. Miró a sus amigas.
—Chicas, creo que ya debemos entrar, se nos hará tarde —dijo y volvió su vista a Zachary
—¿Dónde está Richard?
—No lo se, dijo que iba a hacer una cosa —contestó mi amigo.
Le iba a decir algo, hasta que sentimos como alguien llegaba. Nos giramos a verlo y era Richard. Se
bajó rápidamente de su moto y agitado se acercó corriendo hacia donde estábamos nosotros. Lo
miramos extrañado, pues traía consigo un gran ramo de flores.
Los verdes ojos de Emma se abrieron bien al verlo. Agitado el afro se acercó hasta ella.
—Emma —dijo respirando trabajosamente —Se que piensas que soy un… idiota, y puede ser que
tengas toda la razón del mundo. Pero… pero te juro que ya no me siento tan así. Siento que…
que puedo cambiar cada vez que veo. Porque eres eso que yo necesito para ser una mejor persona, eso
para ser un hombre de bien…
—Aaaaaw, ¿escuchas lo que le esta diciendo? —preguntó enternecida Taylor.
Volví mi vista hacia mi afro amigo. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Acaso se había vuelto
completamente loco?
—Se que no tuvimos un buen comienzo, y tampoco un buen encuentro y bueno casi nada. Pero quiero
demostrarte que puedo ser otro de ese que te imaginas, ¿Me dejas? —le preguntó y le tendió el
ramo de flores.
La pequeña chica de anteojitos tomó atónita las flores.
Yo creo que no podía creer todo lo que Richard le acaba de decir. Todos esperamos ansiosos a que le
dijera algo.
—Vamos Emma, dile algo —le susurró ______.
—Mmm, yo… —habló algo nerviosa —Yo… yo también creo que podrías cambiar.
Richard sonrió contento y se acercó a abrazarla. Taylor nos hizo un gesto para que con mucha
discreción comenzáramos a salir de allí. Cuando estuvimos lo suficientemente alejados. Las dos
chicas comenzaron a saltar y a reír divertidas. Zachary y yo las miramos extrañados.
—Es un amor —dijo ______.
—¿Quién se hubiese imaginado que Corbin diría unas cosas tan lindas? —preguntó Tay.
—Fue demasiado tierno…
—¿Tú crees que Matt hará lo mismo? —le dijo. Entonces me concentré en prestar más atención
a lo que decían. _______ dirigió una leve mirada sobre mí.
—No lo se, solo me dijo que iba a llamarme. Aun estoy esperando que lo haga —le contestó.
Sentí un gran nudo en mi garganta. Quería golpear a alguien, especialmente a alguien llamado Matt.
Un celular comenzó a sonar, las dos se miraron sorprendidas. _______ lo sacó de su bolso y le
mostró la pantalla a Taylor.
—¡Es él, es él! —dijo entusiasmada mi prima —¡Atiéndelo, atiéndelo!
—¿Tú dices? —preguntó dudosa.
¡No lo atiendas! ¡Cuélgale! ¡Ódialo! ¡Aborrécelo! Tanto como a mí.
—¡Vamos tonta, contesta! —le exigió mi adorada y tierna prima.
—Hola Matt —dijo cuando atendió. Miró fijo a mi prima y sonrió divertida —Claro que estaba
esperando a que me llamaras…
Ambas comenzaron a caminar para alejarse de nosotros. Zachary se giró a verme.
—Creo amigo, que deberías de decirle a tu cara que es hora de sonreírle un poco a la vida —me
dijo apoyando una mano sobre mi hombro.
El viernes se me pasó lento y frustrado. Esa noche tenía pensado salir con una chica que estaba un
año más alto que yo. Pero juro que no tenía cabeza, ni ganas. Por lo que tuve que suspender, una
vez más, una salida. ¿Cuántas ya van que he rechazado? ¿Cuatro? ¿Cinco?
¡Diablos, jamás había tenido un prontuario de chicas rechazadas!
Todo lo malo que me pasa es culpa de aquella condenada, de aquella loca que, maldita sea la hora
posé mis ojos en ella. Aquella loca que quiere volverme loco. Pero no va a conseguirlo. Primero soy
yo, segundo soy yo y tercero soy yo. Así es mi vida, al que le gusta bien, y al que no también.
El sábado me desperté más temprano de lo normal. Hoy tenía que ir a trabajar a lo de Gina. Que
mejor momento para acercarme a ella y seducirla, hacerle saber que no estoy celoso como ella
seguramente debe pensar.
Llegué a las oficinas y subí realmente entusiasmado. Quería verla y que ella viera lo bien que yo
estaba, aunque eso no sea del todo cierto. Llegué al piso y me bajé, caminé hasta el salón de
siempre, pero mis pasos se detuvieron al verla allí hablando con un chico. Ambos reían divertidos.
—Lo se, pero fue la última —sentenció. Entonces sentí una presión en mi pecho —Querías
una respuesta directa, entonces la tendrás. ¡No! ¡No tienes ninguna posibilidad!
—¿Así lo quieres? —le dije un poco molesto.
—¡Si, así lo quiero! ¡Ya no me mires, ya no me hables! ¡Has de cuenta que no me conoces! Y
quédate tranquilo, no me veras en tu casa. Le diré a tu prima que ahora nos juntaremos en la mía
o en la de Emma…
—Pues aun así no vas a deshacerte de mí —le comenté.
—Si lo dices por lo de la oficina de mi mamá, quédate tranquilo, haré como si no estuvieras.
Pero esto se terminó, y espero que ahora si haya quedado bien claro.
Comenzó a caminar, dejándome con toda la bronca del mundo.
—¡Ya volverás arrastrándote a mí! —le dije fuerte ya que se alejaba más.
—¡Eso lo veremos! —me contestó.
—¡Loca!
—¡Imbécil!
Me quedé ahí quieto, mirando como desaparecía. ¡Al demonio! ¿Quién la necesita?
¡Yo soy el que tuvo que haber dicho esas cosas, cuando me cansara de ella!
Luego del juicio volví a mi casa con mi prima y mis amigos. Taylor se preparó para ir a la casa de _____, en donde me dijo que desde ahora en más se iban a juntar por mi culpa…
Pues eso es mejor para mi, ya no tendré que llegar a mi casa y verla… infestada de chicas.
Richard y Zachary se sentaron al mismo tiempo en el sillón.
—¿Y que pasó con ______? —me preguntó Richard.
Solté un agobiado suspiró y me senté frente a ellos después de pasarles su plato de comida. Habíamos pedidos unas pizzas.
—Es una loca —dije irritado.
—Pero bien que esa loca te salvó el pellejo, ¿vieron la actuación que hizo? —habló Zachary.
—Fue increíble, te aseguro que casi me hace llorar —agregó Rich.
—Ya dejen de hablar de ella —sentencié.
—¿Qué sucede? ¿Estás sensible hoy? —preguntó con burla Wilson.
—No me busques… porque vas a encontrarme —le advertí.
—No creo que quieras otro día en la cárcel ¿o si? —dijo Heaty.
Gruñí por lo bajo y tomé un poco de mi lata de cerveza antes de darle un mordisco a mi porción de pizza.
Sus palabras aun sonaban en mi cabeza.
'Querías una respuesta directa, entonces la tendrás. ¡No! ¡No tienes ninguna posibilidad!'
¡Maldita y mil veces maldita seas _______!
Luego de terminar de comer, ordenamos todo y nos acomodamos para dormir. Hoy, ellos se quedarían a dormir aquí. Me acosté en el colchón y miré fijo al techo. _______ a no salía de mi cabeza, ________ me atormentaba y no me dejaba pensar en otra cosa que no fuera ella.
Levanté la cabeza para mirar a mis amigos y ambos ya estaban dormidos. Sin hacer ruido, me puse de pie, tomé el teléfono y salí al balcón. Cerré la puerta, para que no escucharan y caminé hasta el fondo. Me recargué sobre la baranda y comencé a marcar el número de su casa. Comenzó a sonar, pero nadie contestaba. Corté y volví a marcar. Sonó una vez… sonó otra.
—¿Hola? —escuché su dormida voz. No dije nada, solo guardé silencio —¿Hola? Holaaaa, ¿Hola, hay alguien? —preguntó elevando un poco más su voz —¿Matt? ¿Eres tú?
—¿Quién es Matt? —la pregunta salió impulsivamente de mí.
—¿Bieber? ¿Eres tú? —dijo con sorpresa.
—Te hice una pregunta directa, espero una respuesta directa —le dije.
—¿Acaso no has visto que hora es? —preguntó nerviosa.
—¿Quién diablos es Matt? —dije elevando más mi voz.
Guardó silencio por varios segundos. Solo se escuchaba su leve respiración, y por un momento deseé poder escuchar esa respiración pero cara a cara. Poder escuchar esa respiración cerca de mi oído…
—Si te contesto, ¿me dejaras en paz? —dijo con voz calma.
—Contéstame de una vez —sentencié.
—Un viejo amigo…
—¿Qué clase de amigo? —pregunté al instante.
—¿Acaso esto es un interrogatorio judicial? Que yo sepa el que estuvo preso fuiste tú, yo no le debo nada a nadie. Así que mejor deja de molestar y déjame dormir, ¡de una vez! —me dijo.
—¡Ahora tú vas a escucharme…! —escuché el interminable sonido del fin de la llamada.
Me había cortado. Con cuidado alejé el teléfono de mi oreja. No, ella no pudo haberme cortado el teléfono de esa forma. Respiré profundamente antes de enloquecer.
—LOCO, QUIERES VOLVERME LOCO —le grité al teléfono como si de verdad ella iba a escucharme.
Al día siguiente me negué rotundamente al ir a la Universidad, hasta que Zachary me amenazó con hacer explotar a Betty, si no me movía de donde estaba. Entonces accedí a regañadientes. Desayunamos algo rápido y partimos para allí. Antes de llegar Richard, se desvió del camino, diciendo que tenía que ir a buscar unas cosas. 'Hoy me animaré al fin'
Eso fue lo último que nos dijo antes de doblar una calle antes de la calle que nos llevaba a la Universidad.
Zachary y yo nos miramos un poco extrañados, y decidimos dejarlo pasar. Llegamos y la gente, ya comenzaba a entrar apresurada. Estábamos por llegar tarde, una vez más. Pero eso no me importaba en lo más mínimo.
Mi amigo y yo divisamos un elegante auto, y era nada más, y nada menos que el auto de ______. Ella se bajó y luego se bajaron mi prima y Emma. Las tres reían divertidas. Taylor fijó su mirada hacia nosotros y dijo algo. Al instante las otras dos se giraron a vernos.
La mirada divertida de _______, se esfumó al posarse sobre mí. Revoleó los ojos y suspiró levemente. Comenzaron a acercarse a nosotros.
—Buen día —saludó Taylor alegre.
—Hola —dijo con tono bobo Zachary.
Mi rubia prima rió divertida y negó con la cabeza.
—Buenos días —dijo por lo bajo Emma.
—Buen día Emma —le respondí.
—Hola Zachary, ¿Cómo estas? —le preguntó _______.
Zac frunció el ceño y me miró a mí.
—Mmm, muy bien _______ ¿Y tú? —le dijo él.
—Mejor que nunca —aseguró.
—¿Acaso has perdido la falta de modales? —le dije.
Ella bostezó y luego miró su reloj. Miró a sus amigas.
—Chicas, creo que ya debemos entrar, se nos hará tarde —dijo y volvió su vista a Zachary
—¿Dónde está Richard?
—No lo se, dijo que iba a hacer una cosa —contestó mi amigo.
Le iba a decir algo, hasta que sentimos como alguien llegaba. Nos giramos a verlo y era Richard. Se
bajó rápidamente de su moto y agitado se acercó corriendo hacia donde estábamos nosotros. Lo
miramos extrañado, pues traía consigo un gran ramo de flores.
Los verdes ojos de Emma se abrieron bien al verlo. Agitado el afro se acercó hasta ella.
—Emma —dijo respirando trabajosamente —Se que piensas que soy un… idiota, y puede ser que
tengas toda la razón del mundo. Pero… pero te juro que ya no me siento tan así. Siento que…
que puedo cambiar cada vez que veo. Porque eres eso que yo necesito para ser una mejor persona, eso
para ser un hombre de bien…
—Aaaaaw, ¿escuchas lo que le esta diciendo? —preguntó enternecida Taylor.
Volví mi vista hacia mi afro amigo. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Acaso se había vuelto
completamente loco?
—Se que no tuvimos un buen comienzo, y tampoco un buen encuentro y bueno casi nada. Pero quiero
demostrarte que puedo ser otro de ese que te imaginas, ¿Me dejas? —le preguntó y le tendió el
ramo de flores.
La pequeña chica de anteojitos tomó atónita las flores.
Yo creo que no podía creer todo lo que Richard le acaba de decir. Todos esperamos ansiosos a que le
dijera algo.
—Vamos Emma, dile algo —le susurró ______.
—Mmm, yo… —habló algo nerviosa —Yo… yo también creo que podrías cambiar.
Richard sonrió contento y se acercó a abrazarla. Taylor nos hizo un gesto para que con mucha
discreción comenzáramos a salir de allí. Cuando estuvimos lo suficientemente alejados. Las dos
chicas comenzaron a saltar y a reír divertidas. Zachary y yo las miramos extrañados.
—Es un amor —dijo ______.
—¿Quién se hubiese imaginado que Corbin diría unas cosas tan lindas? —preguntó Tay.
—Fue demasiado tierno…
—¿Tú crees que Matt hará lo mismo? —le dijo. Entonces me concentré en prestar más atención
a lo que decían. _______ dirigió una leve mirada sobre mí.
—No lo se, solo me dijo que iba a llamarme. Aun estoy esperando que lo haga —le contestó.
Sentí un gran nudo en mi garganta. Quería golpear a alguien, especialmente a alguien llamado Matt.
Un celular comenzó a sonar, las dos se miraron sorprendidas. _______ lo sacó de su bolso y le
mostró la pantalla a Taylor.
—¡Es él, es él! —dijo entusiasmada mi prima —¡Atiéndelo, atiéndelo!
—¿Tú dices? —preguntó dudosa.
¡No lo atiendas! ¡Cuélgale! ¡Ódialo! ¡Aborrécelo! Tanto como a mí.
—¡Vamos tonta, contesta! —le exigió mi adorada y tierna prima.
—Hola Matt —dijo cuando atendió. Miró fijo a mi prima y sonrió divertida —Claro que estaba
esperando a que me llamaras…
Ambas comenzaron a caminar para alejarse de nosotros. Zachary se giró a verme.
—Creo amigo, que deberías de decirle a tu cara que es hora de sonreírle un poco a la vida —me
dijo apoyando una mano sobre mi hombro.
El viernes se me pasó lento y frustrado. Esa noche tenía pensado salir con una chica que estaba un
año más alto que yo. Pero juro que no tenía cabeza, ni ganas. Por lo que tuve que suspender, una
vez más, una salida. ¿Cuántas ya van que he rechazado? ¿Cuatro? ¿Cinco?
¡Diablos, jamás había tenido un prontuario de chicas rechazadas!
Todo lo malo que me pasa es culpa de aquella condenada, de aquella loca que, maldita sea la hora
posé mis ojos en ella. Aquella loca que quiere volverme loco. Pero no va a conseguirlo. Primero soy
yo, segundo soy yo y tercero soy yo. Así es mi vida, al que le gusta bien, y al que no también.
El sábado me desperté más temprano de lo normal. Hoy tenía que ir a trabajar a lo de Gina. Que
mejor momento para acercarme a ella y seducirla, hacerle saber que no estoy celoso como ella
seguramente debe pensar.
Llegué a las oficinas y subí realmente entusiasmado. Quería verla y que ella viera lo bien que yo
estaba, aunque eso no sea del todo cierto. Llegué al piso y me bajé, caminé hasta el salón de
siempre, pero mis pasos se detuvieron al verla allí hablando con un chico. Ambos reían divertidos.
Me encanto el capitulo!
ResponderEliminarSiguela por favor!
Quiero saber que pasa!
Un beso