—¿Que haces? —preguntó nerviosa.
—Shh —le dije y despacio la acerqué más al pequeño espacio que había entre los barrotes.
Acaricié su mejilla —Déjame besarte —le rogué en un susurro.
—No —negó efusivamente mientras ponía las manos sobre las mías e intentaba alejarse.
—Por favor _______, déjame hacerlo, te lo estoy rogando. Además es mi manera de pagarte lo que
estas haciendo por mí —dije mientras mi mirada estaba clavaba en sus ojos.
—Yo no quiero nada de ti —aseguró.
—_______, ¿Por qué me haces esto?
—Yo no te hago nada Bieber, tú eres el que hace mal las cosas —dijo.
—Por favor, déjame hacerlo. Lo necesito —le pedí. Ella volvió a negar pero no se alejó, sus
manos apretaron un poco más mías que estaban sujetando su bello rostro —Cierra los ojos...
—No… tú cierra los ojos —dijo ella.
—Siempre lo hago cuando te beso —le confesé.
Sonreí levemente, para luego acercarme más al tiempo que mis ojos se cerraban. No iba a ser
violento, ni pasional en este beso... quería ser ¿tierno? Rocé sus suaves labios con cuidado,
separándolos un poco.
—Creo que ayer fuiste muy claro cuando me dijiste que yo te hacia más mal que bien. Bueno, lo
entendí, me quedó claro. Yo quise establecer una relación amistosa, pero al parecer eso no cuadra
contigo. Y bueno así lo quieres así será —se alejó de mi agarre. La miré algo sorprendido
—Tú ahí y yo aquí…
—_______…
—Ya me cansé de intentarlo Justin, eres… tan cínico, no lo comprendes. Yo no soy como Amanda
Bynes, y además pienso que acostarse con alguien que apenas conoces es… aborrecible.
—¿Y si me conocieras más? —le pregunté.
—Tampoco —me dijo.
Suspiré levemente.
—Entonces, ¿así son las cosas? —dije.
—¿Qué te parece si lo discutimos cuando salgas? —preguntó.
—¿Por qué no ahora?
—Porque no se me da la gana, y no puedes hacer nada al respecto. Estas encerrado.
Me guiñó un ojo y comenzó a caminar para alejarse.
—LOCO ¿SABES? QUIERES VOLVERME LOCO —le grité bien fuerte para que me escuchara.
Suspiré y me acosté en aquella pequeña cama. Escuché que alguien corría hacia mi celda.
Levanté la cabeza y la miré.
—Lo siento, se me olvidó —dijo. Una caja cayó sobre mi cuerpo. La tomé y eran cigarrillos.
Volví mi vista a ella. Sonrió levemente —Solo fuma, si ya has desayunado… Ahora si, adiós
—se despidió y se fue.
Me senté en la cama y miré la caja entre mis manos.
No la comprendo, ¡Me es imposible! Si ella solo fuera un poco más clara conmigo, yo no estaría
tan confundido.
Las horas comenzaron a pasar, hasta que uno de los guardias entró y me dio un traje que me había
mandado mi prima.
Faltaba media hora para que el juicio comenzara. Me cambie y me senté a esperar a que vinieran por
mí.
—Vamos Bieber, ya es hora —me habló el sargento.
Me puse de pie y abrieron la celda.
—¿Cree que salga sargento? —le pregunté.
Él sonrió por lo bajo y me hizo caminar un poco para entrar a una oficina.
—Pues la veo un poco difícil hijo, pero no imposible.
—Cualquier cosa, si llego a quedarme… le aseguró que vamos a llevarnos bien —dije algo
divertido.
—Ya lo creo Bieber, ya lo creo —palmeó mi hombro.
Me pusieron las esposas, como si fuera un criminal de primera clase. Este país siempre esta al
revés, los verdaderos maleantes andan sueltos, mientras que la gente honesta y buena se pudre
dentro de esas cárceles.
De verdad deseo con todo mi corazón salir de esto, y juro que voy a comportarme. Juro que no
volveré a ser impulsivo.
Comenzaron a caminar conmigo y más rápido de lo que pensé llegamos al juzgado. Una puerta de
madera se abrió y me empujaron levemente para que entrara.
Todo el mundo se puso de pie, ya que el juez a cargo de la causa entraba por la otra puerta. Divisé
a mi prima y a ______ sentadas al lado de Harry, mi abogado. Mi fiel abogado. Quizás mi padre se
haya apiadado y lo haya contactado.
Del otro lado, divisé a Pattinson, sentado al lado de su abogado. Sonreí para mis adentros al ver
el estado en el que estaba. La felicidad que recorrió mi cuerpo fue muy gratificante. Eso
significaba que yo no había pasado una noche dentro de esta cárcel en vano.
Sentados detrás estaban Richard y Zachary, los miré a ambos y los dos sonrieron contentos.
Algo me decía que yo ya estaba salvado.
—Comencemos —dijo el juez.
Me sentaron al lado de mi abogado y al instante mi prima me abrazó. No pude devolverle el gesto
pues tenía las esposas en las manos
—El acusado, es el señor Justin Bieber de 19 años de edad, por atentado físico al señor Robert
Pattinson, que es el demandante. Pido a los abogados que se acerquen al estrado…
Nuestros abogados se levantaron y se saludaron con una apretada de manos. Volvieron su vista al
juez, dijeron algo en voz baja y Harry se volvió a sentar. Me quitaron las esposas.
—¿Crees que salga? —le pregunté en voz baja.
—Si creen todo lo que dirá la señorita Brooks, lo más probable es que si —me contestó.
—¿Y que es lo que va a decir? —dije intrigado.
—Ya lo veraz —dijo Harry con una leve sonrisa.
Giré mi cabeza para mirar a _______. Su mirada se cruzó con la mía, pero al instante la apartó.
Ella no solo es mi perdición, sino que ahora también le voy a deber la libertad.
¡Esto es increíble!
—Llamo a declarar al señor Robert Pattinson —habló su abogado.
Pattinson se puso de pie, y un poco rengo se acercó al estrado.
Se sentó y un hombre con un libro se acercó a él.
—Jura decir la verdad, y nada más que la verdad —dijo él hombre.
—Si, juro —dijo Pattinson y apoyó la mano sobre el libro.
—Señor Pattinson, ¿Hace cuanto que conoce al señor Bieber? —le preguntó.
—De nombre hará un año —dijo él y me miró —Así como persona, un mes aproximadamente.
—¿Tenían una buena relación?
—Ni buena ni mala, apenas trataba con él.
—Mal nacido —musité.
—¿Qué pasó ayer por la tarde? —le preguntó su abogado.
—Yo estaba caminando por el jardín de la Universidad, entonces divisé a Justin… me acerque a
él y lo saludé amablemente —dijo aquel infeliz —Entonces, comenzó a insultarme, a decirme
cosas sobre... – se detuvo y miró a _______ – No importa... y luego me golpeó.
—¡Eso no fue así, infeliz! —rugí poniéndome de pie.
—Señor Bieber, le voy a pedir que guarde silencio —me advirtió el juez.
Soltando un gruñido me senté en mi lugar.
—¿Entonces usted asegura que el señor Bieber lo atacó sin motivo alguno? —le dijo el abogado.
—Sin ningún motivo —aseguró el perro desgraciado.
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