domingo, 31 de julio de 2011

my sweet obsession 8

Guardé silencio mientras los tres caminábamos detrás del director. Ella caminaba en el medio de ambos, pero se encontraba más cerca de mí, como sabiendo que estaba protegida. Levanté mi mano y toqué mi labio, había un pequeño corte justo en la comisura derecha. Pero él no estaba para nada limpio. Su nariz sangraba, y cuando mañana despierte tendrá un lindo moretón en el ojo. Mal nacido, se merece mucho más que eso.
Llegamos a la oficina, nos hizo sentarnos y se sentó frente a nosotros.
—¿Y bien? ¿Quién va comenzar? —habló el director.
Pattinson estaba por hablar.
—Yo —dijo la morena. Solo me limité a mirarla de costado.
—La escucho.
—Resulta que el señor Pattinson se puso un poco violento. Y Justin solo… quiso defenderme.
—¿Violento? —preguntó el director.
—¡No seas cínica! —la atacó Pattinson.
—¡Cállate! —le advertí.
—¡Chicos, chicos! ¡Tranquilos! —dijo elevando un poco su grave voz —A pesar de como hayan sido las cosas, saben bien que no hay que utilizar la violencia.
—Eso dígaselo a él —le dije.
—No voy a suspenderlos, no creo que esto sea tan… necesario. Pero otro problema Bieber, y será el último.
—Pierda el cuidado —dije despreocupado.
Se puso de pie y nos despachó de la oficina. Miré con furia a Pattinson, y este también lo hizo.
—_______, necesito que hablemos —le dijo él.
Ella rió sarcásticamente.
—Vete al demonio —le dijo y comenzó a caminar.
Sonreí y le hice un gesto con los hombros al estúpido y fui tras ella. La alcancé y se giró a verme.
—Vamos a la enfermería —sentenció.
—No, ¿para que? No hace falta, esto se cura solo.
—No seas terco y vamos.
Revoleé los ojos e hice lo que ella quería. Se sentó frente a mí, cuando llegamos al lugar, y tomó el botiquín que se encontraba a un lado. Sacó un poco de algodón y lo mojó con alcohol. Con cuidado se acercó más a mí y apoyó el mismo cerca de la comisura derecha de mi labio. Busqué su mirada con los ojos, pero ella estaba demasiado concentrada en la pequeña herida. Tomé su mentón e hice que me mirara.
—No tenías que hacer eso —me habló apenas coloqué mi mirada sobre la suya.
—No tolero a los ‘gallinas’ que utilizan su fuerza sobre las mujeres —le contesté.
—Igual, no debiste. ¿Qué pasaba si te suspendían?
—No te preocupes, cariño —dije y sonreí —Se que quieres verme todos los días, pero…¡Auch!
Apoyó con un poco más de fuerza el algodón en mi herida.
—Mejor cierra la boca —afirmó y siguió curándome.
Dirigí mi mirada a uno de sus brazos, y la marca del agarre de esa bestia estaba sobre su sensible piel.
—¡Es un animal! —rugí y tomé su brazo con cuidado.
—Auch, auch —susurró.
—¡Voy a matarlo! —dije apretando los dientes, mientras el deseo de furia me invadía.
—Tranquilo —me calmó —Yo también le di lo suyo, ¿no crees?
Reí por lo bajo. Con mis dedos acaricie el color rojizo de las marcas en su piel. Una idea cruzó mi cabeza para poder besarla. Tenía demasiadas ganas de besarla. Aplastar su boca con la mía, hasta sentir el delicado roce de su lengua.
—Me arde —musité.
Frunció el ceño y alejó el algodón para soplar levemente. Su fresco aliento calmaba el insignificante ardor del corte, pero avivaba el deseo que yo tenía hacia ella. Su mirada estaba clavada en mi boca y seguía soplando levemente. Miré bien su rostro… y con cuidado me acerqué un poco más. Un molesto sonido hizo que se alejara de mí. Era un celular. Lo tomó y miró frustrada la pantalla.
—Gina —dijo al atender. Revoleó los ojos —Mamá —dijo y reí por lo bajo —¿Ya te fue con el chisme? Es un tarado, él se lo busco. Estoy cansada de sus amenazas, y de tus presiones también —le afirmó. Al parecer esa preciosa tiene más problemas de los que aparenta —¿Tengo que hacerlo? ¿Por qué me odias? —preguntó y soltó un agobiado suspiro —Esta bien, veré como hago para llegar, ya no tengo chofer. Luego te cuento, adiós.
Colgó y me miró.
—¿Tu madre?
—Aja —dijo y se puso de pie —Mi padre la llamó para decirle todo lo que le dije. Pero en parte mi madre disfruta de ello.
Me puse de pie y salimos de la enfermería.
—¿Por qué?
—Mis padres se separaron cuando yo tenía 9 años. Desde entonces soy un motín de guerra, y se disputan mi amor, mi odio y todo lo que pueda sentir hacia ellos. Es muy frustrante —aseguró.
—Lo imagino —dije.
—Y ahora quiere que cuando salga, vaya a casa en busca de unas cosas y que se las lleve a la oficina —dijo y suspiró levemente —Y ya no tengo chofer.
—¿Pattinson es ese chofer?
—Exacto.
—Yo puedo llevarte —le dije luego de unos segundos de silencio. Se giró a verme sorprendida.
—¿De verdad? —preguntó.
—Si, pero si después aceptas…
—Más te vale no decir nada desubicado.
Reí por lo bajo.
—Parece que tu mente es bastante maquinadora —dije divertido —Iba a decir que si aceptas una
invitación para el viernes en la noche.
—¿Una cita? —dijo con duda.
—Algo así —dije y la miré —¿Aceptas?
—Depende, tengo que ver mi agenda. Además de que no imagino cual es el concepto que tienes de
cita.
—Ya lo veraz cariño, ya lo veraz.
Luego del almuerzo, las horas en la Universidad se me hicieron eternas. No quería estar más en
este maldito infierno. Pero todo sea por su bien… El timbre sonó y al fin terminó mi calvario.
Me puse de pie y tomé mi mochila para ser casi el primero en salir. Sentí una mano apoyarse en mi
hombro. Giré y Zac me miró con una pequeña sonrisa. Giré para el otro lado y Rich también lo
hacía.
—¿Qué les sucede? —pregunté sin dejar de caminar.
—¿A dónde vas tan energético? —me preguntó Wilson.
—A salir de este agujero —contesté.
Divisé a ______ saliendo de uno de los salones. Le pegué un chiflido y giró la cabeza para
mirarme. Rápidamente se acercó a nosotros.
—Apúrate, necesito llegar ya —dijo ella. Sonreí por lo bajo.
—Está bien, ve yendo afuera —dije.
—Adiós muchachos, los veo mañana —los saludó con una dulce sonrisa.
Ambos vieron como ella se alejaba hacia la salida. Se giraron a verme.
—¿A dónde quiere ir? —preguntó Rich.
—¿A dónde crees? —le pregunté sonriendo.
—¿Vas a decirme que ya…?
—¿Qué ya que? —dije.
—¿Qué ya te las estas llevando a la cama? —dijo Zac.
—Eso ya lo verán sucias —les dije y me alejé de ellos para salir hacia fuera.
La encontré hablando por teléfono, me miró e hizo una seña para que me acercara a ella. Así lo
hice.
—Bueno papá, ya esta. Luego hablamos. Adiós —le dijo y colgó.
—¿Papi? —pregunte.
—No estoy para bromas —sentenció —¿Dónde esta tu auto?
—¿Mi auto? —dije.
—Si, tu auto ¿Dónde viajaremos? —preguntó.
—Cariño, delante de tus ojos está la cosa más hermosa en la que podrías viajar —le dije.
Giró la cabeza y sus intensos ojos se abrieron de par en par.
—¿Una moto? —dijo sin poder creerlo.
—Si cariño, ella es mi bella Betty Boop —dije orgulloso de aquella bella moto.
Se giró a verme y enfrenté su mirada.
—No voy a subirme a una moto —dijo.
Reí por lo bajo y nos acercamos a la moto. Busqué las llaves y me subí en ella para prenderla.
Miré de costado a ______.
—Vamos —le dije.
—¡No, no voy a subirme a una moto! No me gustan las motos, les tengo terror. Además que ni
siquiera tienes un casco —me dijo algo nerviosa —Voy a tomarme un taxi.
—Prometo que voy a ir despacio —dije.
Detuvo su paso y me miró dudosa. Seguramente su cabeza estaba debatiendo en aceptar o salir
corriendo para ir en busca de un taxi.
—No, no, no. Muchas gracias igual. Pero me da miedo ir ahí atrás. Imagina si me caigo —dijo
sin dejar de mirar la moto. Revoleé los ojos y me estiré un poco para tomarla de la cintura y
acercarla a la moto —Oye, ¿Qué haces?
—Te subo —le dije.
La senté delante de mí.
—No… no me parece correcto esto y…
—Átate el cabello, por favor —le dije.
Soltó un pequeño suspiró y buscó dentro de su bolso una gomita. Se ató el cabello hacia un
costado. Su oreja derecha quedó al descubierto para mí.
—Listo —dijo.
—Ahora voy a pedirte por favor que te acomodes bien. Y que pongas tus manos ahí —le dije y le
señalé el pequeño agarra manos que estaba delante de ella.
Se sentó rígidamente derecha. Sonreí y me acerqué más a ella para pegar su espalda a mi pecho.
La sentí saltar levemente.
—¿Hace falta que tanto contacto?
—¿Quieres caerte? —pregunté.
—No —dijo.
—Entonces, si —contesté. Mi boca quedó perfectamente al lado de su oído. Su exquisito perfume
entró por mis fosas nasales y rápidamente llenó mis pulmones —Ahora dime, a donde tenemos que
ir —susurré mis palabras, ya que la tenía cerca.
Vi como la piel de su nuca se erizaba. Y sonreí al saber que podía provocar eso ella con solo
hablarle bajito y profundo.
Bajé mi mirada a la posición de sus piernas alrededor de la moto. Ojala yo fuera esa moto, y ella
estuviera así encima de mí. Sus manos sobre mi pecho, mientras se movía sensualmente sobre mí.
Tragué saliva ante el pensamiento, era algo que no podía evitar y me estaba torturando.
—Primero a mi casa, tengo buscar las cosas allí. Pero después no hace falta que me lleves a lo
de mi madre, puedo tomarme un taxi —dijo.
—Tranquila, no tengo nada mejor que hacer —dije, me puse los anteojos y arranqué.
Ella se tenso, agarrándose más fuerte del agarra manos. Me dijo la dirección y asentí al conocer
las calles. Quedaba bastante cerca de la oficina de papá. Trate de no ir tan rápido, ella iba a
volverse loca si lo hacia.
—¿Estas bien? —le pregunté. Ella giró su cabeza y me miró de costado. Sonrió levemente.
—En el mejor momento de mi vida —dijo irónica. Sonreí por lo bajo.
—¿Quieres manejar?
—No —contestó rápidamente. Reí divertido y tomé sus manos, cuando estábamos parados en el
semáforo —¡No Justin, no quiero!
—Shhh, tranquila cariño. No voy a soltarte. Solo quiero que sientas la adrenalina.
—Suficiente adrenalina tengo aquí adelante.
—Vamos, prometo que será divertido —le dije. Me miró de nuevo.
—Si me viera la abuela creo que le daría un infarto —dijo con algo de preocupación.
Reí por lo bajo. Puso sus manos en las manijas. Las miré bien, sus manos eran pequeñas y sus
dedos delgados. Sus uñas bien formadas y pintadas de negro, algunos de sus dedos tenían anillos. Puse mis manos
sobre las de ella cubriéndolas completamente.
—¿Y ahora que? —preguntó ella nerviosa.
—Y ahora, déjame a mí cariño. 



maraton (1/3)

my sweet obsession capitulo 7

Dejé escapar el humo de mi boca, estaba exasperado de todo. Miré a mí alrededor. Estaba solo, sentado bajo el viejo árbol del jardín de la Universidad. El recuerdo de mi madre aun no salía de mi cabeza, desde ayer que no se va.
—Te juro que voy a matarla si no haces lo que te digo. A tu madre se la tengo jurada…
Sus palabras llenaron mi cabeza. Él era un cobarde, un canalla. ¡Y maldita sea! Me tenía agarrado de las pelotas.
Sacudí mi cabeza para tratar de pensar en otra cosa y volví a absorber el humo de mi cigarrillo. Esta vez me había ausentado de la clase de contaduría. Zac y Rich habían decidido quedarse ya que les gustaba la profesora.
Una mujer de unos 30 años que estaba como quería. Pero juro que hoy no tenía ganas de babearme como esos dos.
Miré mi reloj mientras apagaba el tabaco contra el césped. Faltaban 15 minutos para que la hora terminara y el receso del almuerzo comenzara. Tenía hambre…
—¡Ya no se que es lo que quieres, papá! —escuché como hablaba nerviosa. Me incliné y la vi parada a unos metros hablando por teléfono —¡Vine a la maldita Universidad que querías! ¡Estoy haciendo las malditas cosas que quieres que haga! ¡¿Qué más quieres?! —preguntó histérica —¡Sabes donde puedes meterte el dinero! ¿Verdad? ¡Vete al demonio! —le gritó y colgó. Tiró el celular con fuerza hacia mi dirección.
Antes de que me viera volví a mi posición normal. Tomé el pequeño aparatito que, a pesar de la fuerza con la que fue arrojado, no sufrió ningún daño.
Me puse de pie y salí detrás del árbol. Ella me miró sorprendida. Me acerqué y estiré mi mano para entregarle su teléfono.
—¿Qué haces aquí? —me preguntó y tomó su celular.
—Fumaba y me escapaba de la clase de contaduría —le dije.
Una silenciosa lágrima cayó por su mejilla. Rápidamente levantó su mano y la secó para no mostrar debilidad delante de mí.
Tomé su mentón con mi mano e hice que me mirara. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, que no estaban dispuestas a salir.
—¿Y tú? —le pregunté.
—Lo mismo... menos fumar, no fumo —dijo rápidamente.
—Perdona si soy metido, pero ¿Con quien discutías? —pregunté.
Ya sabía que estaba discutiendo con su padre, pero quería escucharla.
—Con mi padre —dijo en un susurró —Pero no tiene importancia, ya esta.
—¿Te estaba amenazando con que iba a desheredarte, si no haces lo que él quiere? —le pregunté.
Sus ojos se clavaron en los míos. Aun sostenía su mentón con mi mano.
—Si —musitó apenas —Siempre es lo mismo.
—Te entiendo, a mi también me pasa —le dije.
Que buena forma de llegar a ella, para así poder ir más allá de un simple beso. Una parte de mí rió por dentro al sentirse ganador de unos 400 dólares. Que mejor que comprender sus problemas, sus vivencias y luego curar sus angustias con un poco de sexo.
Sentí como se alejaba de mi agarre y me concentré en mirarla.
—¿No tienes demasiadas faltas, como para estar aquí? —me preguntó.
—No me preocupo por ello, cuando haya un examen estudio —dije y comencé a caminar a su lado.
—Que fácil que es la vida para ti —dijo y miró la pantalla de su teléfono para cerciorarse de que no tenía ningún daño a causa de la caída.
—No diría fácil, trato de no hacerla complicada —le contesté.
—Ojala yo pudiera pensar igual que tú.
—Pensamos muy parecido, cariño.
Me miró de costado entregándome una mirada asesina ante mi forma de decirle. Sonreí de costado y enfrenté su despectiva mirada.
—No me llames cariño.
—¿Por qué?
—Porque me haces sentir como las chicas con las que seguramente sales.
—Podrías ser una de ellas…
—No, gracias —dijo divertidamente sarcástica —Jamás me metería contigo.
—¿A no? Dime las razones.
—¿Hace falta? —preguntó. Asentí con cabeza —Veamos…. De lejos se nota que eres un Don Juan, creo que no tenemos la misma visión del mundo. Tampoco creo que compartamos gustos musicales, por lo que escuche. Y tampoco algún interés social. Eres blanco, yo soy negro. Tú eres si, yo soy no. Hasta podría decirte que tú eres calor y yo soy frío.
—Mmm, me ves caliente.
—No en el sentido que estas pensando —dijo y soltó una leve risa.
—Así que dirías que somos totalmente opuestos.
—Exacto.
—Por algo dicen que los opuestos se atraen. Si pasara algo entre nosotros, se que el mundo estallaría.
—Ay, y ahora sales con tu parte poética. Eres tan predecible. Con razón tienes a todas esas bobas a tus pies. Un par de palabras bonitas, y la noche asegurada ¿No es cierto?
¡Diablos! Va a costarme esta chica. Pero no estoy dispuesto a perder 400 dólares.
—De algo hay que vivir —me disculpé.
—Eso es cierto —dijo embozando una sonrisa.
—¿Ves? —le dije. Se giró a verme —No todas son diferencias entre nosotros.
—Puede ser, pero no interesa. Aunque fueras igual a mí, no me metería contigo.
—¿Qué es Pattinson de ti? —la pregunta salió sin permiso de mi garganta.
—¿Rob? —dijo mirándome. Asentí. Mi repentino interés por saber me tomó totalmente por
sorpresa —Es mi ex.
—Diablos… —susurré.
—¿Por qué? —me preguntó.
Llegamos a la cafetería. Aun faltaban 5 minutos para que todo el mundo saliera a almorzar. Ella se
acercó a la mujer de la cafetería y con una leve sonrisa le pidió una manzana. La tomó y nos
sentamos en una de las mesas.
—¿Y porque es tu ex?
—Larga historia —dijo simplemente.
—¿Aun lo amas?
—Nunca lo ame —le dio un fresco mordisco a su manzana. Me hizo desear ser aquel fruto.
—¿A no?
—No —dijo algo pensativa —Si lo quise mucho, y aun lo quiero. Pero lo que se dice amor, no.
—¿Por qué terminaron?
Me miró divertida y volvió a morder su manzana. Estiró su brazo para colocar el fruto prohibido
frente a mi boca.
Lo miré y luego la miré a ella. Abrí mi boca y mordí. Buena forma de jugar a ‘A ver quien
seduce más de los dos’
—Larga historia —volvió a decirme.
El timbre sonó y en menos de un minuto todo el mundo estaba allí.
—¿No vas a contarme? —le pregunté.
—¿Para que quieres saber? —dijo mientras terminaba de tragar un pedazo de manzana. Relamió sus
labios para juntar el juego del mismo. Y de verdad deseé ser ese jugo.
—¿Y porque no puedo saberlo? —contesté con otra pregunta. Ella sonrió suspicazmente.
—Porque no es de tu incumbencia.
Zac y Rich se acercaron a nosotros, sentándose cada uno en una silla.
—Muero de hambre —habló Richard.
—¿Quieren que vaya por algo para comer? —preguntó amable ______. Zac le sonrió tiernamente.
—¿Serías tan amable? —dijo Wilson.
—Claro que si —respondió ella y fue en busca del almuerzo.
Giré mi cabeza para observar a Zachary.
—¿Qué te sucede? —le pregunté asustado —Me parece que de verdad te gusta.
—No —dijo divertido —No voy a negarte que esta muy preciosa, pero juro que la veo como a una
hermana. Es así como muy tierna, no es mi tipo…
—¿Qué estaban haciendo? —me preguntó Richard.
—Hablábamos —dije simplemente.
—¿De que?
—De la vida —mentí.
Si ellos se enteraban de que Pattinson era el ex de ______, no pararían de refregarme que él,
seguramente, ya se la ha llevado a la cama.
Ella llegó con la bandeja, con tres hamburguesas. La colocó en el medio.
—Gracias _______ —dijo Rich y tomó una con la mano.
—¿Y para ti? —le pregunté al ver que no había más comida en el pato.
—No como carne —sentenció. Sonreí divertido.
—¡________! —escuchamos como la llamaban.
Los cuatro nos giramos a ver y era Pattinson quien lo hacia.
—Ahora vuelvo —dijo y se dirigió hacia él.
Volví mi mirada a los muchachos.
—¿Sabes de donde se conocen? —preguntó el afro.
—No tengo ni la más pálida idea —volví a mentir.
Zachary miró con preocupación en la dirección en la que se había dirigido la morena —¿Qué
sucede? —le pregunté.
—Mira —me dijo.
Giré mi cabeza y él la estaba sujetando con fuerza de uno de sus brazos, parecía que estaban
discutiendo pues ella intentaba soltarse mientras le decía cosas nerviosamente. Vimos como
Pattinson recibía una cachetada de su parte, giró para verla luego del golpe y la tomó de ambos
brazos… Infeliz.
Me puse de pie y rápidamente me acerque a ellos.
—Será mejor que la sueltes Pattinson —le hablé. Se giró a verme. Ella me miró algo
sorprendida.
—Esto no es asunto tuyo Bieber. Esto es entre ella y yo —me dijo, conteniendo lo más que podía
su enojo.
—Pues me parece que necesitas aprender a tratar a una dama —dije y miré el agarre que él
estaba ejerciendo en sus brazos. Iba a quedarle la marca si no la soltaba.
—Yo la trato como se me da la gana.
Varios recuerdos vinieron a mi cabeza.

FLASHBACK
—¡Suéltame Jeremy!
—¡Cállate! ¡Eres una ramera!
—Me estas lastimando, ¡Suéltame! Justin puede escuchar…
—¡Que escuche! Así de una buena vez se hace hombre.
—¡Apenas tiene 9 años Justin! ¡Suéltame!
—¡Esto va a enseñarte que aquí mando yo!
—¡Suéltala! —dije elevando la voz. Aquella escena atormentaba mis pensamientos.
Bruscamente la soltó. 

FIN De Flashback

—¿Qué vas a hacer si no la suelto? ¿Eh?

Apreté mis labios y uno de mis puños se cerró. Miré su rostro y la viva imagen de mi padre
apareció ante mí. Hice lo que tenía ganas de hacer desde ayer en la noche.

Dejé que todo el peso de mi cuerpo cayera sobre él en forma de golpe sobre su cara. Pattinson

cayó al suelo.
—No, no —dijo nerviosa ella parándose frente a mí, mientras él se ponía de pie.
El muy animal iba a ser capaz de tirarse sobre mí con ella en el medio, así que con cuidado la
corrí hacia un costado.
Pattinson se abalanzó sobre mí y comenzamos a pelear. Todo el mundo se concentró alrededor
nuestro. Podía sentir el odio corriendo por mis venas, no soportaba esa situación. Nunca pude
soportarlo…
—¡Sepárenlos! —escuché la voz afligida de ________.
Sentí el agarre de alguien que me alejaba de aquel animal.
—¡Suéltame Richard! —grité e intenté soltarme —¡Voy a acabar con él!
—¡Eso esta por verse! —siguió desafiándome él mientras uno de sus amigos lo atajaba.
Otra vez intenté soltarme, pero… sentí unas pequeñas manos apoyarse en mi pecho. Bajé la
mirada y ella estaba frente a mí. Su intensa mirada logró calmarme un poco. Mi pecho se elevaba
agitado, mi rabia era incontenible.
—Tranquilo… —susurró.
—¡¿Qué sucede aquí?! —preguntó el director abriendo paso entre la gente para llegar a
nosotros. Nos miró consecutivamente a Pattinson y a mí —Otra vez tú Bieber.

jueves, 28 de julio de 2011

my sweet obsession capitulo 6

—Imagino que tienes una buena razón para despertarme tan temprano —dije adormilado y rabioso por el sueño robado por mi amigo.
—¡Si que la tengo! ¡Es martes y tienes que llegar a todas las clases! —respondió Zachary recordándome mis deberes.
—¡Ya estaba despierto! —mentí.
—Si, lo que tú digas justin —dijo Zachary. Lo escuché subirse a su auto —Recuerda que tenemos clase con la Sra. D, así que saca tu trasero de la cama y muévete. Tienes exactamente 20 min. Pasaré por tu casa, más vale que te vea sobre tu moto con unas enormes gafas negras para que tapes la resaca que debes tener y dirigiéndote hacia la institución a la que tú, con tanto cariño, llamas el purgatorio en la tierra.
—Prácticamente ya estoy en la moto —respondí huraño.
—Por lo menos péinate y arréglate un poco —me dijo como si fuera un niño. Sonreí por lo bajo.
—Me urge acostumbrarme a estas horas de entrada —respondí mientras sacaba ropa del armario y entraba al baño —Por cierto Zac…
—¿Si? —dijo él.
—Gracias —dije.
—No es nada hermano —respondió.
Corte el teléfono y terminé de vestirme. Salí del baño y entré en la cocina para tomarme rápidamente un café. Reí por lo bajo al pensar que Zac ahora debía estar intentando despertar a Richard.
Terminé el café y tomé mis cosas. Salí de la casa y me acerqué a mi linda moto. La única mujer que nunca me reprochaba nada.
A lo lejos vi el auto de Zachary y sin seguir dando vueltas prendí mi moto y seguí su auto hacia la institución. Pronto llegamos.
—Zac ¿Acaso nunca te cansas de ser tan responsable? —preguntó Richard recargándose en el coche de Zachary en el lugar habitual donde nos reuníamos antes de entrar a clases, con una nota de admiración hacia su amigo.
De alguna forma había logrado que se levantara de la cama para llegar temprano y además había llegado a una cafetería y había traído cafés para los tres.
El aludido solo se encogió de hombros.
—Solamente trato de asegurarme de que mis futuros socios no sean unos completos y verdaderos inútiles —dijo quitándole importancia y mirando distraídamente hacia otro lado para evitar las miradas de gratitud de nosotros.
—De todos modos un día de estos te lo retribuiremos —dije mientras sorbía un poco de café y miraba hacia otro lugar al igual que Zachary en un intento por que la situación no se volviese más sentimental de lo que ya estaba.
—¡Eso es un hecho! —afirmó Richard mientras le daba un golpecito afectuoso a Zachary. Ciertamente Richard era el más afectuoso de los tres, Zachary el responsable… y eso me deja a mí
el lugar de…. Soy el patán del grupo. Esa conclusión me hizo sonreír —¿Ves? ¡Hasta Justin esta sonriendo! Somos tan afortunados al tenerte Zachary —dijo y le dio otro golpecito esta vez uno más fuerte provocando que Zac derramara un poco de su café.
—¡Genial! ¡Esta hirviendo Richard! —dijo cambiando la taza de mano y secándose la otra en la ropa del afro.
—Lo siento —dijo resignado a que valía más dejar que se secara en él.
—Mira quien viene ahí —dijo Zac mientras prendía un cigarrillo y hacia que Richard sostuviera su café —¿No fumas hoy? —me preguntó sorprendido.
—Esta mañana me es más urgente tomarme este café para despabilarme un poco —dije.
En ese momento el auto al que había llamado mi atención Zachary estacionó al lado de mi moto, justo enfrente de donde estábamos nosotros reunidos.
De ahí se bajo primero Pattinson, el cual fue al otro lado del auto y le abrió la puerta a… _______.
Esta bajó con cuidado y tomando su bolso, le entregó una amable sonrisa a su compañero y se dispuso a caminar dentro de la Universidad.
—¡Buenos días ______! —le habló Richard.
Ella dirigió su mirada a nosotros. Sonrió levemente.
—Buenos días —saludó ella haciendo que Pattinson me dirigiera una mirada recelosa, para luego llamar la atención de ella con alguna conversación insulsa y vacía.
—Esta bien creo que ya me despabile, dame un cigarrillo —le pedí a Richard.
—Te lo terminas en el camino, ya es hora —me urgió Zachary, mientras se adelantaba unos pasos de nosotros —Vamos, arrastren sus dormidos culos hasta el aula.
—¿Qué le pasa a este que siempre esta demasiado despierto para mi gusto por las mañanas? —me dijo en un susurro el Richard.
—¡Escuche eso Heaty! ¡Muévete!
—Amigo, lo que tú necesitas es relajarte —refutó Rich.
Zac solo lo ignoró, no se pondría a discutir con Rich cuando podía empujarlo hacia el salón.
—¡Otra vez tarde Biebe, Wilson y Heaty! —exclamó la maestra.
—Y si no fuera por Zachary no habríamos llegado, y si no fuera por Richard no hubiésemos llegado tarde, si tan solo no se hubiera puesto a discutir con Zac justo antes de entrar —me quejé en un murmullo.
—¡Bieber! ¿Qué es lo que tanto dice? —preguntó la Sra. D.
—Esta mañana luce especialmente hermosa profe, ¿Acaso se cortó el pelo?
—Siéntese Bieber —me ordenó con recelo.
Tomé asiento atrás de Brooks, al poco tiempo la clase me aburrió y tiré de su pelo levemente,
pero ella me ignoró, solo lo acomodó hacia un lado. Volví a tirar de un mechón y me ignoró otra
vez. Lo volví a hacer…
—Vuelve a jalar de mi pelo y te enterrare la nariz en el cerebro —me amenazó en un susurro.
—Me gustaría que lo intentaras —le contesté.
—¿Qué es lo que quieres de mi? —preguntó fastidiada.
—Si te digo tal vez no quieras volver a hablarme.
—Eres un sucio.
—Un día nos podríamos bañar juntos —le dije.
—Imbécil —respondió y volvió su atención a la profesora.
Agh ella no estaba para cooperar con la diversión. Decidí escuchar música distraídamente,
mientras la maestra hablaba.
Hoy no estaba de humor para oírla hablar. Mi padre ya me había enseñado lo que ella estaba
enseñando a la clase. En el verano me obligó a trabajar para él en su firma de abogados.
Aborrecí tanto el trabajar, así como ser el hijo del jefe.
Marilyn Manson siempre me ayudaba a pasar el día sin maltratar a nadie… o ¿era al revés?
—Bieber… Bieber… ¡Bieber! —me llamó.
Ya la había oído pero decidí continuar con mi cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados.
—Creí que necesitabas espacio, cariño —le dije sin moverme.
—¡No me digas cariño! —exclamó más fuerte de lo que era necesario, incluso si yo estaba
usando los audífonos en ese momento.
Me sacó el de la oreja derecha y tuve que abrir los ojos, estaba parada aun lado de mí y ya todos
habían desalojado la sala supongo que me concentré demasiado en la música.
—Estas muy sensible este día, dime ¿necesitas que vaya a la farmacia por ti? —la vi ponerse
roja pero de coraje.
Me sorprendió que no le saliera humo de las orejas.
—Estaré bien en cuanto tenga tus ojos entre mis dedos —dijo amenazadoramente.
—Vaya si que eres dulce —dije fingiendo demencia —Halagas mis ojos.
—Hablo literalmente —dijo con una sonrisa maléfica.
—Oh, lo siento cariño pero este par me ha conseguido varias citas con una sola mirada. Me temo
que no los puedes tener —hice una pausa dramática mientras le mostraba una amplia sonrisa y la
escudriñaba de arriba a abajo —Pero se me ocurre otra cosa de mí que podrías tener entre tus
dedos —me abofeteó con fuerza —¿Supongo que ahora es cuando digo ouch? —tomó sus cosas y se
dirigió a la puerta.
—_______ —la llamé antes de que saliera —No veo por que habría de molestarte tocarme el
cabello…. —hice una pausa y puse una expresión divertida —¿O no será que pensaste que
hablaba de…?
—¡Yo no pensé nada! —me interrumpió nerviosa.
—Si, eso creí —dije mientras la miraba acusadoramente.
Ella solo pudo encogerse de hombros y ponerse roja. Salió de allí dejándome solo. Me puse de pie
y decidí salir también. Quedaban unos 5 minutos antes de que empezara la siguiente clase, y
necesitaba fumar un cigarrillo.
Salí del salón y comencé a caminar por el pasillo. La chica que sería la conquista de esta
semana se acercó mirando para todos lados a mí. Tal vez se estaba percatando de que Amanda no la
viera o algo por el estilo.
—Hola bonito —dijo con una pequeña sonrisa.
Sonreí fingidamente. Como me irritaban las chicas como ella. Siempre se la pasaban hablando de lo
mismo. Nunca podías tener una conversación normal y larga con ellas. Aunque en la mayoría de los
casos no me interesa conversar con ellas.
Volvió a mirar para sus costados y cuando se percató de que nadie nos veía se acercó a mi boca y
comenzó a besarme. Mis ojos estaban bien abiertos ante esto, no me esperaba que fuera tan…
demostrativa.
No cerré los ojos, no me gustaba cerrar los ojos cuando las besaba. Revoleé los ojos, esperando a
que de una buena vez terminara.
No era muy buena besadora, espero que eso no sea así en la cama. Al fin se alejó de mí. Sonreí
sin separar los labios.
—¿Y eso? —le pregunté.
—Un pequeño adelanto —dijo.
Escuché una risa muy chistosa desde lo lejos. Me incliné un poco hacia mi derecha y allí estaba
ella, riendo divertida con Richard y Zachary.
Richard estaba haciendo unas caras divertidas mientras Zachary envolvía a ______ por el costado de
su cintura y la sostenía cerca de él. Torcí la cabeza y miré sin entender. Volví mi vista a la
chica frente a mí… Agh, me molesta cuando no recuerdo sus nombres.
—Lo siento….
—Kate —dijo algo sorprendida.
—Si, lo se —le dije como para que no se sintiera muy usada —Nos vemos luego, Kate.
—Está bien lindo —dijo y se quiso acercar de nuevo a mi boca, pero fui más rápido que ella y
bese su frente.
Me alejé de ella y comencé a caminar hacia los dos payasos de circo y la dueña del mismo. Al
instante en que Zachary me vio, soltó a _______ y ambos dejaron de hacer caras. _______ los miró
sin entender y se giró a verme.
—Dios… —susurró fastidiada —Bueno chicos, gracias por las risas. Pero ya me voy…
Quiso alejarse, pero rápidamente la tomé suavemente de la cintura y la jalé hacia mí.
—¿A dónde vas hermosa? —le dije mirándola fijamente a los ojos.
—¡Suéltame Bieber! —dijo y comenzó a forcejear para salirse de mi agarre.
—¿Cuál era el chiste? —pregunté a mis dos amigos.
—¡Suéltame! —volvió a intentar.
—¿No escuchaste lo que te dijo? —preguntó él detrás nuestro.
Sin soltarla me giré a verlo.
—Pattinson —dije y sonreí.
—Suéltala Bieber, te lo advierto.
—Rob, tranquilo —dijo ella y con un movimiento más se soltó de mi brazo —Es solo un niño.
—¿Vamos? —dijo él.
—Vamos —afirmó ella y sonriéndole a Richard y a Zachary se alejó de nosotros.
—La hiciste buena, Justin. Ya casi la tenia —dijo Zac.
—¿Ya casi la tenías? —dije y me giré a verlo —Ya te lo dije, esa es mía.
—Hagamos una cosa —habló Richard —Zachary y yo te damos 400 dólares si logras llevártela a
la cama.
—Oye —se quejó Zac.
—Tiene que ser la conquista de esta semana —dijo Rich.
—Pero ya tengo una —aseguré.
—Vamos Bieber, ¿Acaso eres un gallina? —se burló Zac.
—Si llegamos al lunes que viene y aun no te has acostado con ella. Tú nos das 200 dólares a cada
uno de nosotros —dijo muy seguro de que eso iba a suceder.
—¿Aceptas? —preguntó Wilson.
—Está bien sucias —les hablé y sonreí maliciosamente —Vayan preparando ese dinero, porque
esa preciosura de ______ estará mañana mismo entre mis sabanas.

miércoles, 27 de julio de 2011

my sweet obsession capitulo 5

—¿Que sucede? —preguntó Richard mientras íbamos al estacionamiento.
 

Habíamos tenido un día largo, por lo menos yo.
Después del taller de música no había vuelto a tener oportunidad de hablar con la nueva, así que lo dejé pasar y me reuní con los chicos.
En el camino quedé con la chica de esta semana. Al parecer la nueva será la de la siguiente semana, para mi suerte todavía hay chicas que no le temen a Amanda y sus amenazas.
 

—Nada —afirmé desconcertado por su pregunta —¿Por qué lo dices?
 

—Tienes cara de estar concentrado y molesto por algo —aseguró Zachary mientras dejaba salir el humo del cigarro.
Solté una sonora carcajada.
 

—Es solo que Amanda me revienta —mentí. El recuerdo de mi madre me había estado persiguiendo desde la clase de baile con _______ —No se como pude ser capaz de relacionarme con ella —dije.
En ese momento Bynes pasó por el estacionamiento, se volteó y a pesar de todo me saludó agitando su mano derecha. Y en ese preciso instante una brisa sopló levantándole la falda.
 

—Esta bien, tengo una breve noción del porque —terminé aceptando al ver sus piernas.
 

—Me das asco, amigo —dijo Richard —Tú no discriminas a ninguna —me acusó y yo absorbí un poco de mi cigarro.
 

—Es la envidia la que te hace hablar —le afirmé.
 

—No —intervino Zachary —Esta vez tengo que estar de acuerdo con Richard, no conoces de límites Justin. Uno de estos días alguien te dará una lección —dijo como abuelito.
Yo solo revoleé los ojos y lo dejé pasar.
 

—Pero mientras tanto, soy feliz con mis conquistas —repuse con una sonrisa de autosuficiencia.
 

—¿En verdad lo eres? —preguntó Richard con cara de preocupación y alzando una ceja.
 

—Por supuesto —afirmé —¿Acaso tú no lo eres? —le devolví la pregunta.
Él solo se encogió de hombros.
 

—Ciertamente, me gustaría estabilizarme un poco —confesó y yo no pude más que quedarme callado.
 

—Es cierto —le siguió Zachary —Esto ya empieza a aburrirme —confesó encogiéndose de hombros. Trague saliva
 

—¿Bromean cierto? —dije con temor a perder a mis amigos, y ellos solamente soltaron una sonrisita maquiavélica —¡Son unos idiotas! —les dije.
 

—¡Debiste haber visto tu cara! —exclamó Richard en medio de una sonora carcajada.
Pero mi mirada se distrajo al ver a mi nueva compañera cruzando el estacionamiento.
La miré bien, ella se subió a un auto plateado del cual no pude ver el conductor. Pero no tardé en reconocer el vehiculo.
Tan seguro como que el cielo es azul estoy seguro que ese auto es de Robert Pattinson. El tipo que cursa la carrera de arquitectura.
 

—Mejor aun deberías ver tu cara de ahora —demandó Zachary —Te has puesto morado deberías, respirar con más naturalidad. Te recomiendo el yoga —solo gruñí.
 

—¿No te gusta que se te adelanten, no? —dijo Richard mirando el auto que yo miraba.
 

—No —gruñí una vez mas sintiéndome descubierto por mis amigos. Luego absorbí un poco más del cigarrillo y lo arrojé. Me monté en la moto —Pero igual tengo a muchas otras esperando.
 

—¡Así se habla! —exclamó Zachary contento.
 

—Me agradas cuando eres así de optimista —declaró Richard.
Ellos también subieron a sus vehículos y salimos del estacionamiento.
Esta noche decidimos salir al bar de siempre. Aunque Zachary se puso renuente al principio por el hecho de que mañana teníamos clases.
Eran cerca de las 11:36 p.m. yo aun quería tomarme unos tragos más y seguir jugando al pool con Rich, pero la sensatez de Zac estaba por mandarnos a casa en cualquier momento.
El ambiente cargado del lugar, el metal fuerte sonando por alguna de las vocinas que servían de aspecto decadente, y los hombres rudos, que se habían hecho así a base de golpes y desilusiones de la vida. El lugar lleno de humo de cigarrillo y la mesera suficientemente guapa pero demasiado inteligente como para tomar en serio a alguno de los patanes que frecuentamos este bar…
¡Aaagh este definitivamente era mi hogar!
Estábamos en medio de un partido de pool los chicos y yo cuando de la nada aparece Pattinson seguido por el chico… Mmm Jonas creo que se apellida.
Universidad pequeña infierno grande.
Parecía como si hubiesen sido sacados de una lavadora, demasiado acicalados como para encajar en un lugar como este y sin embargo trataban de actuar con naturalidad en un ambiente completamente ajeno a ellos… eran más falsos que una obra escolar de niños de preescolar.
 

—¿Una competencia? —preguntó Pattinson.
¿Cómo lo conozco? Ya lo dije, Universidad pequeña… infierno grande. Le sonreí.
 

—Por supuesto, solo di cuanto deseas perder —dije.
 

—Mil dólares —soltó rápidamente.
 

—¿Seguro que sabes jugar al pool? —le pregunté con sarcasmo.
 

—Deja de jugar y elige un compañero —pidió.
 

—Jugaré con Rich —dije y mi amigo dio un paso al frente.
 

—Joe —dijo él y su amigo salió de entre la gente con un trago entre las manos.
Al parecer estaba sorprendido de verse envuelto en esta pequeña partida pero al mismo tiempo
satisfecho… emocionado por la competencia.
 

—Al parecer hace mucho que no jugabas —se burló Pattinson.
Ellos estaban jugando mejor de lo que pensé. Al final solo me quedó llegar a dos conclusiones:
¿O ellos son demasiado buenos o nosotros estamos distraídos esta noche?
Me quedó con lo segundo.
 

—¿Quieres hacer algo de vandalismo con sus autos, esta noche? —me preguntó Zachary en un
susurro sin que nadie excepto Richard se percatara. Sonreí por lo bajo.
 

—Ganaré esta partida —dije autosuficiente a Zachary.
Me tocaba a mí, era el último tiro, el decisivo para ganar. Un ángulo difícil, necesito darle 4
veces a la mesa para que la bola blanca vaya en la dirección correcta para meter la última en el
hoyo. Difícil… pero no imposible.
Golpeé la bola y por ese mínimo de tiempo en el que la bola recorría la mesa, resé por que la
hubiese golpeado con el taco, con la suficiente fuerza como para que hiciera todo el recorrido.
Golpe uno… [conté mentalmente mientras que todos observaban absortos la bola y su recorrido casi
maratónico]
Golpe dos… [por favor no te detengas]
Golpe tres….
Golpe cuatro, golpeó la bola y esta entró. [ganamos]
Si bien no me puse a brincar, si los irrité con mi actitud autosuficiente
 

—¿Decían? —pregunté con sorna y Richard estiró la mano para recibir el dinero.
Joe los coloco con ira en su mano. Rich se iba a dejar ir contra él, pero lo tranquílese poniendo
mi mano en su hombro mientras Pattinson y yo nos mirábamos casi retándonos con la mirada.
 

—¿Qué haces en este bar Pattinson? —lo cuestioné.
Tenía toda la noche reteniendo esa pregunta en mi mente.
 

—¿Acaso no puedo salir a divertirme? —dijo.
Sonreí levemente, en verdad era extraño.
 

—¿A un bar? —dije mientras levantaba una ceja.
Un tipo, unos metros atrás, buscaba problemas con algún incauto que había hecho algo que lo
molestase.
De seguro era Hook, un chico un poco más mayor que nosotros.
Tan grande como un muro y tan duro como el asfalto, 23 años de vandalismo, más bien de
destrucción masiva. Luego se escuchó como se quebró una botella…
Hook se la había quebrado en la cabeza al otro muchacho. Mejor demostración de que este no era
lugar para ellos no podría haber conseguido.
 

—Tú estas aquí ¿no? —dijo un poco intimidado.
 

—¡Hey, Hook! —le hablé y este me escuchó al otro lado del lugar.
Soltó al chico, el cual sangraba a chorros y alguien más lo auxilió, mientras Hook caminaba
intimidante hacia nosotros.
Se paró a un lado de mí y volteó a ver despectivamente a Pattinson. Saludó a Zac y a Rich
amigablemente como siempre era con nosotros.
 

—¿En que te puedo ayudar, Justin? —dijo con servicial vehemencia y mirando con toda su ira
hacia Pattinson y su amigo… Jonas, creo.
 

—En realidad, quería pedirte que llevaras a tu… ‘amigo’ fuera para arreglar sus asuntos. Ya
sabes, estas poniendo a ‘los nuevos’ un poco nerviosos —miró con los ojos entrecerrados y
casi arrojando llamas por ellos a esos dos.
Ellos solamente se quedaron quietos, inmóviles como estatuas.
Como si tuvieran enfrente a un toro salvaje y ellos solo tuvieran la manta roja y no la espada en la
mano.
 

—Nosotros ya nos vamos —dijo Pattinson mirándome a mí —Solo quería verte en tu… ambiente
—dijo y se volteó. Caminó hacia la puerta.
 

—Hook —solamente dije y este se paró frente a ellos impidiéndole el paso.
Pattinson se giro a verme —¿A que has venido exactamente? —le pregunté.
 

—Te lo dije, a verte.
 

—¿Acaso te gusto? —dije lascivo y con sorna.
Todos a nuestro alrededor rieron haciendo que Pattinson se pusiera un poco rojo.
 

—Te vi caminando con ______… solo quería conocerte un poco más.
 

—¿Y tú que eres de ella? —pregunté más interesado de lo que en verdad debería estar.
 

—Un… muy cercano amigo —dijo y me sonrió. Lo mire fijo, desafiante.
 

—Bueno, un muy cercano amigo, mejor te vas antes que decida que necesitas dormir en un hospital
para que aprendas a no meterte en mis asuntos —lo amenacé.
 

—No me malinterpretes —respondió —Tú no me interesas en lo mas mínimo, es ______ por quien
estoy aquí.
 

—¿Acaso ella te mandó? —le dije. Soltó una leve risa.
 

—No, ella esta muy ocupada como pensar en ti…
 

—¿Eso crees? —le pregunté burlón.
Su mirada cambio notablemente.
 

—¿A que te refieres? —me dijo.
 

—Nada, nada —dije haciéndome el interesante —¿Y que es lo que piensas después de esta
noche? —pregunté burlón.
 

—No eres su tipo —respondió secamente y se fue.
 

—¿Lo seguimos? —preguntó Hook.
 

—A sus motos —respondí.
 

—Un delito más y el juez revoca la sentencia Justin —dijo Zac como la voz de mi conciencia.
 

—Lo se… pero no haremos nada. Un susto nunca le ha hecho mal a nadie —dije inocente.
 

—Mejor te quedas, vamos te invito yo —insistió y Rich pidió las cervezas
 

—Zac tiene razón Justin, si deseas pelear sabes que tendrás que hacer que él de el primer
golpe.
Zac lo miró con los ojos envenenados.
 

—Me uno a la masacre solo si prometes que te cuidaras la espalda y no harás estupideces surgidas
solo por el impulso —acotó Zac.
Rechine los dientes.
 

—¿Qué pasa zac? —preguntó Hook —¿Ahora le temes a la policía?
 

—No bromees Hook —le dije fastidiado y él se volvió a sus asuntos —¿Y ahora? ¿Qué
demonios haremos? —dije enfadado y aun enojado por la inoportuna visita de aquel tipo después de
algunas cervezas.
 

—Relájate hermano… solo es un imbécil.
Richard palmeó mi hombro mientras tomaba un poco más de cerveza. Tomé mi vaso y también tomé.
 

—¿De donde conocerá a ______? —la pregunta salió sola de mi garganta.
 

—Quizás sean amigos de la infancia —habló Zac.
 

—Lo que sea, ese tipo es un idiota —dije.
 

—Si, y su amiguito Jonas también —agregó Heaty.
 

—Aun estamos a tiempo de ir tras ellos —me dijo Hook, tentándome más de lo que realmente
debía.
 

Tenía demasiadas ganas de ir tras ellos y enseñarles lo que es bueno.
 

—Ya Hook, deja de tentarlo —le pidió Richard.
 

—Eres un aburrido —le dijo a Richard.
 

—Es temprano aun… solo será un poco de diversión —insistí.
 

Mi amigo Wilson negó con la cabeza.
 

—Es lunes, hay que volver.

domingo, 24 de julio de 2011

my sweet obsession capitulo 4

—Podrías enseñarme a tocar la flauta —me dijo. Arqueé una de mis cejas. Ella me miró bien ante mi rostro 
—¡No le busques doble sentido a las palabras! ¡Eres un sucio!
Solté una chistosa carcajada. Levanté mi mano y pasé uno de mis dedos por su frente, alisando la leve arruga que se formó allí ante su enojo.
 

—¿Qué otro instrumento tocas? —preguntó regodeándose en su autocompasión.
 

—El chelo, el violín y el piano —dije como si fuera nada.
 

—¿Cómo aprendiste a tocar todos esos instrumentos? —preguntó contrariada.
 

—Te lo dije —aseguré —A mi madre le gustaba la música y el baile.
 

—Tu mamá crío a lo que debería ser el prototipo de hombre perfecto —balbuceó sorprendida y me miró de arriba a bajo —No esto.
Sonreí divertido. Se formo un extraño silencio entre nosotros. La mire fijo, esperando a que dijera algo. No dijo nada. Miraba nerviosa hacia abajo. Comencé a mirarla más detenidamente. La verdad es que esta chica está… más que buena. Otra vez, sin discreción, miré sus piernas. Esa falda tableada le quedaba tan bien.Tiene unas lindas piernas. Y por lo que vi fuera del vestidor, un lindo trasero.
 

—¿Puedes dejar de mirar mis piernas? —me preguntó haciendo que volviera a concentrarme.
 

—Lo siento, pero no pude evitarlo. Tienes lindas piernas —le dije sincero. Revoleó los ojos.
 

—Para ti todo lo que camina tiene lindas piernas —me atacó.
 

—¿Ya empiezas con los ataques? —le pregunte divertido.
El profesor entró de nuevo a la sala y detrás de él, los alumnos. La clase ya comenzaba. Todos practicaban con sus diferentes instrumentos. Miré a ______, ella comenzó a buscar algo dentro de su bolso. Sacó un celular, miró la pantalla, para luego mirar al profesor y salir de allí sin que él la viera. ¿Qué la pasará? Algo extrañado decidí seguirla. Me quedé oculto detrás de la puerta.
 

—Ya te lo dije. Aun no es momento —dijo nerviosa mientras hablaba por teléfono —Claro que se lo que estoy haciendo ¿Por qué crees que lo hago? ¡No seas imbécil! ¿Quieres hacerme el favor? —traté de reprimir una risa. Ella estaba bastante alterada —Lo se, lo siento, no quise gritarte. Tú me pones así —le dijo y sonrió levemente —Yo también te quiero, tonto. Adiós.
No sé porque demonios no me fui de ahí, pero cuando reaccioné ya era demasiado tarde. Ella saltó un poco, por el susto, al casi chocar de frente contra mí.
 

—¿Qué haces aquí? —me preguntó.
 

—Iba al baño —contesté rápidamente. Me miró con desconfianza.
 

—Me canse de esta clase. Me voy —dijo.La mire extrañado. ¿Acaso era un chica rebelde a la que le gustaba romper las reglas y yo no me había dado cuenta? Entró al aula. Sin que el profesor la viera tomó sus cosas y volvió a salir de allí. Tome mis cosa y salí detrás de ella.
 

—¡Espera! —le dije y la alcancé —¿A dónde vas?
 

—Odios estos talleres, y odio está estúpida Universidad formativa —dijo con odio. La mire sin poder creerlo. Era la primera vez que escuchaba lo mismo que yo pensaba de todo esto —Explícame, ¿Qué necesidad tienen de hacerme perder el tiempo en tocar una flauta? ¿Para que quiero aprender a tocar una flauta? —preguntó exasperada. Volví a encontrarle doble sentido a sus palabras. Me miró fijo —Eres un mal pensado —aseguró.
 

—Tus comentarios dan que pensar —le dije divertido.
 

—¿Qué tienes ahora? —me preguntó.
 

—Filosofía —dije y la miré —¿Tú?
 

—Historia Universal.
 

Miré como Richard y Zachary se acercaban a nosotros.
 

—Que linda se ha vuelto la tarde, al ver su sol tan cerca —dijo Rich mirando a ______. Ella rió por lo bajo. ¿Cuántos les apuesto que si yo le hubiese dicho eso, me hubiese mirado mal?
 

—¿Qué hacían? —preguntó Zachary.
 

—Escapábamos de música —les dije.
 

—Bieber ya te está llevando por malos pasos, ______ —le dijo Rich.

—No, Rich. Él apenas puede consigo mismo. Es demasiado Narcisista —respondió. Ambos rieron divertidos y me miraron —Pero eso es lo de menos. Debo irme muchachos. De verdad me encantó conocerlos —les dijo a mis amigos y palmeó el hombro de Zachary —Aunque no tanto a ti, Bieber.
 

—¿Por qué? —le pregunte mirándola.
 

—Porque presiento que serás un gran fastidio en mi vida —me aseguró.
 

Comenzó a caminar por el pasillo. Los tres nos quedamos callados, mirando como se alejaba. Tenía
un gran vaivén a la hora de caminar.
 

—¿A dónde va? —me preguntó Zachary.
 

—A Historia Universal —le dije por lo bajo. Ambos me miraron esperando escuchar algo de lo que querían escuchar. Tal vez estén pensando que le propuse sexo o algo por el estilo
 

—No le propuse sexo —dije y volví a caminar. Ambos comenzaron a caminar detrás de mí.
 

—Que raro. Conociéndote, diríamos que eso es extraño —me dijo Richard.
 

—Muy extraño —afirmó Zachary.

sábado, 23 de julio de 2011

my sweet obsession capitulo 3

—¡Hola profesora! —la saludé de forma entusiasta.
 

Después del almuerzo me tocaba ir al taller de danza a ayudar a la profesora con mis compañeras.
 

—¡Al fin te dignas a aparecerte por aquí, muchachito! —me reprendió.
 

—No es mi culpa que me hayan dado vacaciones en medio del semestre —le dije con una sonrisa inocente.
 

—Ya no busques más problemas, hijo —me dijo maternalmente —¿Cómo se te ocurre andar con esa maquina infernal por los jardines? —me preguntó.
 

—Solo me divertía un poco —me justifiqué y cambié de tema antes de que siguiera con un discurso acerca de sus tiempos —¿Qué es lo que esta enseñando esta vez, Marine?
 

—¡Vals! —dijo con emoción. Yo torcí el gesto.
 

—¿Qué tal un poco de tango? —le pedí.
 

—¡No! —me gritó —No te dejare seducir a mis alumnas en medio de mi clase.
 

—Igual con el vals, se vuelven locas —le aseguré bromeando.
 

—Creo que aquí el problema eres tú, y no el baile —aseguró.
 

—Soy irresistible —dije pegado de mi mismo y bromeando con ella.
Interrumpieron todas las chicas y chicos en sus calzas o shorts cómodos para bailar. Cuando entraron… entonces la vi entrar al salón en un short cortito y una blusa apegada a su cuerpo. Sonreí al verla al fondo de la clase siendo íntimidada por sus compañeras. Seguro todas ellas estaban resentidas con ella por haberse sentado con los chicos y conmigo en el descanso. Decidí ser amable, si las tontas de esta Universidad no querían ser sus amigas por mi culpa, yo seria su amigo.
 

—La que me faltaba —dijo al verme.
 

—No seas atípica, ya me conoces. Además te mueres por mí —le dije. Rió irónicamente.
 

—Claro —dijo asintiendo.
 

—Bueno, bueno —habló Marine la profesora de esta clase —Comencemos con la clase. Justin me ayudara como siempre.
 

Mostró los pasos y yo la ayudé, ya que esto no era nada complicado para mí. Marine estaba haciéndoles unas indicaciones a una pareja y ahí aproveché.
 

—¿Me permites? —le pedí a Josh y él me dio la mano de _______ —Lo haces todo, pero todo mal —la reprendí —No estas escuchando la música.
 

—Discúlpame, si las miradas de odio me distraen —me soltó de repente.
 

—No es mi culpa que te afecten tanto, algunas chicas resentidas —le dije mientras la hacía girar y la traía de nuevo a mí —Tendrías que acostumbrarte —le aseguré —Planeo seguir… hablándote —le dije con una sonrisa y dimos unos giros por la pista.
 

—No tengo por que responderte —me contestó y la hice girar sobre si misma. Perdió el equilibrio por un momento y la sujeté por la cintura. La coloqué más cerca de mí. Quitó mi mano, apenas recobró el balance 
 —Haces cualquier cosa por tocarme.
 

—No es mi culpa que tú me des el pretexto —dije inocente.
 

—Narcisista —me acusó y yo sonreí.
¿Qué chica conocía esa palabra? Esta era una chica inteligente y vivaz.
 

—_____ estamos bailando —dije cansado de sus acusaciones —Es obvio que tengo que tocarte —hizo una mueca y volvió a poner su mano sobre mi hombro y la otra en mi mano.
 

—Bailas bien —dijo después de un rato de silencio en el que yo la miraba fijamente a los ojos y ella trataba de evitar mi mirada.
 

—Y tú estas mejorando —aseguré sonriente —Soy un buen profesor —dije orgulloso de mi mismo.
 

—¿Dónde aprendiste a bailar? —me preguntó.
Mis pasos fueron sin ritmo por unos segundos, justo el tiempo en el que el recuerdo vino a mí. Pero pronto recobré la compostura y sonreí sin ganas.
 

—Mi madre me hizo ir a clases de ballet cuando era niño —dije orgulloso de aquella etapa de mi vida.
 

—Vaya —dijo sorprendida —Habitualmente inscriben a los niños en clases de karate o en cosas de peleas y todo eso.
 

—Bueno —respondí pensándolo un poco —Ya ves que no se puede generalizar nunca, te podrías sorprender.
 

—Vaya, tu madre debe amar mucho el baile —aseguró.
 

—Si a ella le gustaba mucho la música y bailar —sonreí levemente —Ella siempre bailaba.
 

—¿Le gustaba? ¿Ya no? —preguntó.
La mire fijo, pensando un poco en eso. Hacía bastante que nadie me hacía recordar eso.
 

—Muy bien chicos, eso es todo por hoy nos vemos el miércoles.
 

—Tengo práctica jurídica ¿y tú? —le pregunté para evitar contestar su pregunta.
Al parecer ella le tomó poca importancia y lo dejó pasar.
 

—Yo también —me respondió.
 

—Perfecto, te espero afuera del vestidor de chicas —afirmé y me fui a cambiar.
Cuando llegué al vestidor ella aun no salía, así que me recargué en la pared, frente a la puerta, y me puse cómodo para esperarla. Encendí un cigarrillo y comencé a jugar con el encendedor de Zachary. De pronto empecé a oír muchos gritos y tumultos dentro del vestidor.
De repente la puerta se abrió y las chicas de adentro la empujaron hacia fuera, y una de esas
perversas le arrancó la toalla dejándola en ropa interior en el pasillo. Cuando la chica malvada
me vio abrió bien grandes los ojos. Sorprendida, cerró la puerta. Esto no había sido obra de una
sola chica, ¡Habían sido todas! Ella parecía perrito mojado y abandonado a la intemperie,
mientras trataba de cubrirse con sus delgados brazos. Estaba toda mojada, su piel estaba erizada y
temblaba del frió. Avente el cigarro lejos. Enojado me quité la chaqueta y se la puse para que se
cubriera.
 

—¿Quién te hizo esto? —dije con ferocidad.
 

—Se defenderme sola —repuso queriendo conservar un poco de dignidad.
 

—¡Así lo veo! —gruñí escaneándola de arriba abajo, semidesnuda y cubriéndose con mi
chaqueta.
Se veía verdaderamente bien en aquella íntima ropa interior color negro. Su piel era terza, y no
había ninguna mancha en todo su cuerpo. En otras circunstancias me habría encantado verla así,
pero en esta ocasión me sentía extrañamente furioso como para pensar en algo más —Ven aquí.
La tomé del brazo y la jalé. Utilicé más fuerza de la debida en tocar la puerta, las chicas
intimidadas ante mi, muy obvio, enojo entreabrieron la puerta. Yo la pateé con fuerza,
afortunadamente no golpeó a ninguna.
Estaba enojado con esas bestias, pero jamás me perdonaría a mi mismo lastimarlas… físicamente,
claro esta.
Pero mis principios no me impedían intimidarlas un poco. Jalé conmigo dentro del vestidor a
______.
 

—¡Quiero que dejen de molestarla! —dije furioso. ______ se acomodó atrás de mi, como animal
asustado —A partir de este momento si me entero de que alguna de ustedes le ha causado algún
daño a ______ —la jalé hacia delante —¡Se las vera conmigo! —amenacé.
 

—¿Y que puedes hacernos tú? —preguntó Amanda al fondo del vestidor —Que no nos hayas hecho
ya —dijo retándome.
 

—Preocúpate de lo que puedo hablar, Amanda —la amenacé —Si hasta ahora he sido un caballero,
es por que las consideraba unas damas que merecían todo mi respeto —nótese la ironía —Ahora
me doy cuenta que no son mas que bestias —les dije con una nota de burla y decepción —Que
lastima —dije un poco más bajo —Tú —me dirigí a ______.
 

—Vístete, ya se nos hizo tarde —las chicas abrieron un camino para ella. Tomó su ropa y la
sujetó con contrariedad ante ellas —¿Y ahora que pasa? —solté fastidiado.
 

—¿Te podrías salir? —preguntó apenas audible.
 

—¿Y dejarte sola con los jinetes del Apocalipsis? ¡No sueñes! —aseguré —Además estas
criaturas ya me dejaron verte —dije con una sonrisa y le guiñe un ojo —Eso debo de
agradecérselos señoritas, me ahorraron ese paso —les dije e hice una reverencia.
Ellas pusieron cara de fastidio. Amanda se levantó enojada y se fue azotando la puerta. _____ se
quitó mi chaqueta y me la entregó.
Se puso la blusita blanca del uniforme y se metió la falda tableada. Se coloco la corbatita con
despreocupación y prosiguió con las medias y los zapatos negros.
 

—Lista —dijo cuando se acerco una vez más a mí.
 

—Casi —dije y acomodé su corbata correctamente. Ella me frunció el ceño, pero las demás
chicas no notaron su incomodidad ante mis gestos y se molestaron más. La envidia debía estarlas
carcomiendo. Decidí molestarlas un poco más y besé su mejilla tardándome un poco más de lo que
realmente ameritaba la acción —Vamos.
Abrí la puerta para ella. Salió y yo la seguí.
 

—Yo… no tenías porque —dijo.
 

—Me gusta tu lunar —dije después de un rato de caminar en silencio
 

—Mmm…
 

—Creo que ya no tiene caso entrar a esta clase solo quedan 20 minutos para salir.
 

—¿Qué te toca después? —preguntó.
 

—Música —afirmé y ella torció el gesto. ‘Estúpidos talleres’ dije en mi fuero interno.
 

—¿No te gusta música? —pregunté.
 

—Estúpidos talleres —dijo casi inaudible.
 

Sonreí. Así que a ella tampoco le gustaban los talleres.
 

—¿Qué clase te toca a ti? —le pregunté.
 

—Música —afirmó con fastidio.
Bueno, al parecer teníamos que cursar los mismos talleres. Yo por faltar tanto y ella seguramente
como amonestación por entrar ya empezado el semestre.
 

—¿Que instrumento tocas? —pregunté curioso. Apretó los labios y comenzó a revolver su bolso.
Saco una flauta —Parece difícil —dije condescendiente, pero ella no lo creyó.
 

—No seas irónico —me pidió.
 

—No estoy siendo irónico —aseguré, pero por su expresión pude ver que no me creyó de nuevo.
Entramos al salón pero aun no había nadie, teníamos 20 minutos libres en el aula…
Se me ocurrieron varias formas de pasar el rato, pero seguramente ella no aceptaría y dejaría de
hablarme. Cosa que no quiero que suceda.Ustedes saben de que hablo.
 

—¿Y tú que instrumento tocas? —me preguntó.
 

—Adivina —dije con una sonrisa autosuficiente y ella echó una mirada alrededor de la
habitación. Su mirada iba de los instrumentos a mi rostro, como considerando las opciones.
 

—La guitarra eléctrica —aseguró. Yo tome la guitarra e intenté tocar una canción pero me
salieron muchas notas que nunca encajarían en ese orden en una melodía —Esta bien esa no es —dijo para que dejara de tocar —¿La batería? —dijo con duda. Repetí la misma acción que
antes, me estaba divirtiendo golpeando la batería pero ella me sacó los palillos de las manos para
que dejara de hacerlo.
 

—No tocas ningún instrumento —aseguró demasiado complacida con esa aseveración.
 

—Si tú lo dices —dije y me encogí de hombros.
Cuando iniciara la clase se sorprendería. Sonreí al imaginar su expresión. El profesor Morgan
llegó en eso, pronto llegarían los demás.
 

—Justin —dijo con una sonrisa y me saludó —Que gusto que al fin te dejaron regresar.
 

—Eso lo dirá usted, yo me la estaba pasando bien sin venir —le dije.
 

—Lo se, yo también fui joven —me dijo divertido —______ que gusto que llegaras antes. Me
imagino que has estado practicando —ella se puso nerviosa.
 

—Si, por supuesto —afirmo. ‘Mentirosa’ dije para mi mismo.
 

—Déjame oír lo que has avanzado —pidió amable el maestro. Ella intento tocar la sinfonía de
Beethoven el ‘re seis’ Le salía muy mal y sus dedos eran lentos —Es suficiente —dijo el
maestro y acabó con esa tortura —¿Por qué no le muestras como debe ser, Justin? —me pidió.
Ella me cedió su flauta con una sonrisa torcida, seguramente estaba esperando que me saliera peor
que a ella. La melodía fluyó a un ritmo delicioso por mis dedos mientras soplaba. La miré de
reojo, estaba sorprendida —Muy bien hecho, veo que no pierdes la practica —dijo el maestro
orgulloso.
 

—Mentiroso —me acusó ella entre dientes.
 

—Yo nunca dije que no sabía tocar ningún instrumento. Tú sola lo dedujiste —me defendí.
 

—Pero nunca me aclaraste que sabias tocar la flauta —reprochó.
 

—Nunca lo preguntaste —dije con una sonrisa ante su enojo.
 

—Pero ______, Justin sabe tocar muchos instrumentos aparte de la flauta —interrumpió el profesor, el cual no me estaba ayudando a pesar de que estaba presumiendo por mí de mis
habilidades. Sonrió y se fue al otro lado de la habitación a afinar algunos instrumentos.
 

—Aprendí a tocar la flauta a los 4 años —dije mientras me encogía de hombros y ella se dejó
caer en una silla.
 

—Soy patética —dijo casi inaudible.
 

—No es cierto —aseguré.
 

—Podrías enseñarme a tocar la flauta —me dijo. Arqueé una de mis cejas. Ella me miró bien ante mi rostro 

—¡No le busques doble sentido a las palabras! ¡Eres un sucio!

my sweet obsession capitulo 2

Ambos se acercaron a donde yo estaba sentado. Los miré y les hice un gesto para que se sentaran.
 

—La hiciste buena esta vez —me acusó Rich con una sonrisa mientras me daba una palmada en la espalda y se sentaba aun lado de mí en la mesa.
Estábamos en la cafetería de la Universidad.
 

—Nunca me enorgullezco de mis impulsos —le contesté encogiéndome de hombros.
 

—Volviste a caer en la dirección y todavía no son las 10 de la mañana —sentenció Zachary.
 

—Así es —contesté.
 

—¿Y como te fue? —preguntó Rich.
 

—Creo que el rector y la secretaria están tomándome afecto. Me invitaron un café, unos bocadillos y el rector se fumó un cigarrillo conmigo mientras me decía la importancia de causar una buena impresión en esta Universidad, debido a las altas personalidades que aquí se encuentran —rieron con ganas.
 

—Ya no hayan como llegarte —dijo Zachary en una carcajada.
 

—¿Llamaron a tu padre? —preguntó Rich. Me encogí de hombros.
 

—No —contesté secamente —El director prefiere tratar esto directamente conmigo… creo que mi padre ya le pidió que no le hablara cada 5 minutos por mis estupideces. De todos modos él no se encuentra en el país.
 

 —Viaje de negocios —dijeron mis amigos al unísono. 

—Fiesta —sentencié con seguridad.
 


—Me agrada como trabaja tu mente —dijo dándome una palmadita en la espalda Rich.
 

—Mira quien viene ahí —dijo Zac con desenfado y un poco divertido —Parece estar enojada.
‘Ay no Amanda, no por favor’ pensé.
No estoy de humor para ser simpático, y mucho menos con ella. Me volteé con temor y sonreí al ver que era la nueva y echaba chispas por los ojos. Me puse de pie.
 

—Lo siento —me disculpé cuando estuvo cerca y paró en seco su brusco andar.
Estuvo bueno ese beso y no me arrepiento de habérselo dado, pero no estuvo bien besarla sin su permiso.
 

—¿Te arrepientes? —me preguntó haciendo un esfuerzo por controlarse.
 

—No —fui sincero y recibí un puñetazo en la cara de su parte. Esto era extraño, normalmente las chicas dan cachetadas. Me sobe —¿Y eso por que fue? —pregunté haciéndome el inocente.
 

—¡Por besarme sin antes preguntarme! —me dijo y giró sobre si misma para volver a irse.
Yo la tome del brazo y la jalé hacia mí.
 

—¿Te puedo besar? —le pregunté.
 

—¡No! —me dijo y jaló su brazo para poder irse.
Entonces la tomé por la cintura y la sujeté con firmeza. La volví a besar mientras forcejeaba conmigo para soltarse. Y la besé de la misma manera que antes, pero esta vez fui más rudo. Todavía me ardía la quijada por su culpa. Hasta que se quedó quieta y dejó caer sus brazos a los costados. Sus ojos miraban fijamente los míos, mientras mi boca seguía sobre la de ella. Me aleje despacio y le tapé la boca con mi mano derecha antes de que me gritara.
 

—Dijiste que te enojaste por que no te pregunté —me justifiqué con una sonrisa de autosuficiencia —Nunca dijiste que no podía besarte si te negabas.
Los chicos rieron detrás de mí y a ella por un momento se le hicieron agua los ojos. Luego los apretó y volvió a tener esa mirada de decisión que le pude ver hace unos momentos.
Vi a donde se dirigían sus ojos y me imaginé lo que estaba maquinando en su mente como contra ataque. La giré para que me diera la espalda, apoyando su espalda sobre mi pecho, para mantener la parte más sensible de mi cuerpo lejos de sus rodillas, pero bastante cerca de su trasero. Sonreí pervertidamente.
 

—Ahora discúlpame por mi atrevimiento —negó con la cabeza —Me temo que debo insistir. Por favor siéntate con nosotros —volvió a negar con la cabeza —Esta bien, supongo que quieres conservar algo de tu orgullo e irte de aquí —ella asintió —Y si te dejo golpearme… ¿Te quedarías? —le pregunté casi rogando.
Ella no respondió de inmediato seguramente lo estaba considerando. Debía estar pensando en el
placer de propinarme otro puñetazo, mientras a mí me consumían las ansias por conocer su nombre y
platicar con ella. Ella asintió, lentamente, con la cabeza.
 

—Está bien, te soltaré poco a poco —dije y solté el agarre que ejercía mi mano izquierda en
su cintura. Mientras quitaba mi mano derecha de sus labios, giro rápidamente y me dio otro
puñetazo en el mismo lugar que antes —Auch.
Me sobé más de lo que realmente hubiera deseado para complacerla. Seguramente ella deseaba que su
golpe me hubiera roto la quijada o haberme roto la nariz. Y seguramente a ella le duele la mano como
mil demonios.
 

—Por fin una chica se atreve a darte tu merecido —dijo Rich y la felicitó —Eres mi nueva
mejor amiga —aseguró.
 

—Seguro —me limité a decir mientras sacaba una silla para que ella se sentara. Cuando así lo
hizo me senté a su lado —Debo admitir que pegas duro —le dije y me sobé de nuevo.
Zac me miró con suspicacia al igual que Rich, ellos sabían que yo estaba siendo condescendiente
con ella. Habiendo sido parte del equipo de lucha en la secundaria puedo soportar mucho más que el
golpe de una niña.
 

—Bueno, te lo merecías —respondió ella —Tu novia esta mirando hacia acá.
 

—¿Qué? —dije por lo bajo.
 

—Cree que te estoy seduciendo —los chicos trataron de ahogar una carcajada ante su comentario.
 

—Ella no es mi novia —le aseguré.
 

—Se lo deberías de informar, al parecer ella no lo tiene del todo claro
 

—Bueno, supongo que tendré que hablar con ella —dije y volví a concentrarme en ella. Sin
discreción miré sus piernas. Acomodó su garganta. Volví mi mirada a su rostro —Dime ¿Cómo te
llamas?
 

—______ —respondió.
 

—Completo —le dije. Revoleó los ojos.
 

—_____ Anne Brooks—dijo en su suspiro —¿Y tú?
 

—Justin Drew Bieber Mallete.
 

—Un nombre largo —dijo ella y Rich ahogó una carcajada.
Seguramente estaba pensando en algún doble sentido para su comentario.
 

—Mi nombre es Zachary Wilson, es un gusto conocerte _____ —se presentó Zac—Igualmente
—respondió ella con una sonrisa.
 

—Yo me llamo Richard Heaty —se presentó el.
 

—Mucho gusto Richard —dijo ella.
 

—Dime Rich —le pidió él y yo revoleé los ojos.
 

—Dime _____, ¿Qué fue lo que te hizo Amanda? —preguntó Zac.
Fue entonces que le presté más atención y volteé a ver a Amanda con mayor detenimiento. Estaba
hecha un desastre. Tenía los ojos llorosos, los cabellos revueltos. Un rasguño, si no me equivoco,
en la cara. ______ se encogió de hombros.
 
—En realidad, creo que fui yo quien le hizo algo a ella —dijo mientras se iba apagando su voz.
Claramente estaba avergonzada de lo que hizo —Pero todo fue por su culpa —me apuntó a mí con
resentimiento —Yo normalmente no hago uso de mis fuerzas de esa manera —dijo con orgullo de si
misma. Me hizo reír por dentro.
 

—¿Por que dices que todo fue por mi culpa? —pregunté.
 

—Porque me besaste —dijo con odio.
 

—No veo donde esta lo malo —me hice el desentendido.
 

—¡Se supone que tú y ella son novios! —dijo indignada —O por lo menos eso es lo que ella a
contado durante toda la semana a todas las mujeres de la escuela para que no se te acerquen más.
¡Y vienes y me besas! En verdad yo no quería problemas y vengo y me topo contigo. Sabia que me
darías dolores de cabeza apenas te vi —dijo con resentimiento.
 

—Es su problema, yo en ningún momento le pedí que fuese mi novia —le contesté al instante.
 

—Yo no se, ni me interesa que clase de relación sostienes con esa loca. Pero por favor mantenla
alejada de mí. No se por que, pero solo ver su rostro me exaspera. Es una rubia teñida que al
parecer la pintura le ha quemado las pocas neuronas que seguramente le quedaban —los tres reímos
 

—Ya le tuve que dar una lección por amenazarme con sus estupideces no quiero tener q…
 

—¿Que clase de lección le diste? —preguntó Zachary demasiado interesado en la platica al
igual que Richard.
La tal ____ se volvió a encoger de hombros.
 

—Nada digno de contarse —dijo poniéndose nerviosa —Ni de repetirse…
 

—Ella te mira con demasiado odio —dijo Rich mientras veía a Amanda al otro lado de la
cafetería con sus amigas, las cuales no quitaban la vista de nosotros ni por un minuto. ______ se
encogió más.
 

—Yo también odiaría a la chica que me hiciera lo que yo le hice a ella —su voz era apenas
audible debido a la vergüenza que sentía de sus acciones.
 

—¿Le pegaste? —pregunté sin poder creerlo y ahí supe porque Amanda estaba así.
 

—Podría decirse que… si —dijo asintiendo levemente con la cabeza.
 

—Creo que estoy enamorado —dijo Rich mientras tocaba su corazón y miraba a ______ fijamente.
 

—La futura madre de mis hijos —aseguró Zachary mientras hacia un ademán de grandiosidad hacia
_____, como si estuviese mostrando un producto en televisión.
_______ termino poniéndose completamente roja ante las afirmaciones de mis amigos, yo me limité a
patearlos por debajo de la mesa. Ellos apenas hicieron un gesto y recobraron la compostura
rápidamente.
 

—Lastima —soltó Zachary apenas audible.
Mi celular comenzó a vibrar, lo abrí por debajo de la mesa y leí lo que decía mientras Zachary
entretenía a _______ y Rich me miraba fijamente.
¡No la mereces! Déjamela a mí —pidió Rich.
Al instante le devolví el mensaje.
Ya la bese, es mía. ¡Mantente alejado! —respondí.
Cuando lo vi leer el mensaje gruñí suavemente, pero suficientemente alto como para que él me
escuchara.
 

—_____ ¿Quieres casarte conmigo cuando terminemos la Universidad? —alcancé a oír cuando
Zachary le susurraba al oído.
Yo la tomé por la cintura y la acerqué más a mí. Pronto me arrepentí de esto, pues ella me dio
un codazo que casi me saca el aire por completo.
 

—¡Quieren dejar de acosar a ______ por favor! —les pedí a mis amigos, respirando agitado por
el golpe de ella. Me miraron con ojos venenosos, incluida ella.
Tal vez no fue la correcta forma de expresarlo, cuando fui yo quien la besó dos veces sin su
permiso.
 

—Hipócrita —me acusó ella.
 

—No lo podría haber expresado mejor —aseguró Zachary y Richard asintió a manera de
aprobación.
 

—Hora de volver —dijo Rich y se levantó.
Ella miró el reloj en su muñeca.
 

—Es cierto —dijo ella y se puso de pie —Fue un gusto conocerlos Zachary, Richard y… Bieber
—dijo mi nombre con resentimiento.
Yo me reí en mi fuero interno por su clara indignación para conmigo. Una chica normal estaría
volviéndose loca por que la besé y se lo estaría platicando con cada detalle a sus conocidas.
Pero ella estaba molesta. Eso me gustaba.
 

—Igualmente ______ —le dijo Rich.
 

—Cualquier cosa que necesites… estamos por aquí —le dijo Zac.
 

—Muchas gracias —les dijo ella y comenzó a caminar.
Los tres miramos como se alejaba.
 

—Te lo dije, ella no es más de lo mismo —dijo Richard —Bieber, ya tienes a Amanda y a todas.
Déjanos a nosotros a esta chica.
 

—Richard tiene razón… no la mereces —me dijo Zachary.
 

—Además de que simplemente te detesta…
 

—Ya no tienes oportunidad…
 

—¿Vas a ser un buen amigo y nos la vas a dejar? —preguntó el Rich.
 

Mi mirada aun estaba perdida en la dirección en la que ella se había ido. Había algo muy
interesante en aquella hermosura.
Y no era solo su particular belleza. Era su carácter… una chica con ese carácter no es muy
fácil de que encontrar.
 

—¿Qué piensas? —me dijo Zac.
 

—Que ni loco —le dije sin dejar de mirar en la dirección a donde ella se había ido —Ya se
los dije, es mía.

my sweet obsession capitulo 1

Normalmente no me molesto en llegar temprano a la Universidad, pero dado el caso de que estoy a punto de repetir el semestre debido a las faltas, he decidido bendecirlos con mi presencia.
En otras universidades no tendría por qué preocuparme, solo haría falta que aprobara el examen, y nada más. Lo cual es más que sencillo tomando en cuenta que sencillamente tendría que coquetear un poco con alguna chica de la clase y así conseguir sus apuntes, estudiar un poco y sacar un limpio y merecido diez.
Cosa fácil teniendo en cuenta que mi coeficiente intelectual es más elevado que del promedio. Pero mi padre tenía que persuadirme, y hacerme entrar a esta estúpida Universidad de carácter formativo.
Debo llevar este estúpido uniforme y esta corbata boba, para que me dejen siquiera entrar al campus. Este lugar tiene tres grandes características horrendas:

a) El cupo de alumnos es extremadamente limitado, necesitas ser heredero de una sustancial fortuna, hijo de político o ser un genio becado para pagar la matrícula [yo soy ambas] Todos en el campus se conocen por lo menos los nombres, y no importa si la carrera es distinta. Debido a los pocos alumnos eso no es problema. Y es algo normal tomando en cuenta que en una Universidad pública hay alrededor de 10000 alumnos o más y en esta apenas somos 2257.
 
b) Todas las chicas son iguales, las típicas chicas tontas e interesadas que al parecer solo van a la Universidad para ver que pueden agarrar como material de marido o las aburridas que se la pasan en la biblioteca.
 
c) Las malditas restricciones y los estúpidos talleres que te obligan a cursar, solo para complicarte un poco más la existencia.
 
Pero supongo que puedo tolerarlo un poco. Lo único que no soporto es la rutina y las chicas plásticas y estúpidas de esta escuela. Los hombres también son unos idiotas en su mayoría, pero por lo menos tengo un par amigos en este infierno.
Podría decirse que somos buenos amigos por el simple hecho que los tres detestamos a nuestros padres y que odiamos la Universidad en la que estamos.
Zachary Wilson o simplemente ‘Zac’ es el hijo de un importante empresario que maneja nada más y nada menos que la industria textil más grande del mercado. Y Richard Heaty o ‘Rich’ es el hijo de un diplomado y rígido ingeniero. Ambos poseen una gran fortuna.
 
—Pensé que ya se habían deshecho de ti —me saludó Zac en el estacionamiento de la escuela. Él se estaba fumando un cigarrillo y jugaba con el encendedor al lado de su auto [BMW z 4] color negro.
 
—Ya viste que no —le contesté y le quité el encendedor en una de las veces que lo lanzo hacia arriba. Entrecerró los ojos en mi motocicleta y luego me miró con la misma suspicacia.
 
—¿Estrenando Ducati? —dijo sorprendido.
No es tan extraño que la gente estrene vehículo en esta Universidad, es como si cambiaran de calcetines. Pero en mí si era extraño. Me encogí de hombros.
 
—Me confiscaron la Harley y la otra —le contesté enfurecido y él soltó una carcajada —Así que fui a comprar a esta preciosura.
 
—Vaya te encantaban esas motos. Pero era de esperarse algo así, ¿Cómo se te ocurre entrar a las áreas verdes con la Harley? Les has causado un gran dolor de cabeza a los jardineros.
 
—Se me había echo tarde como muchas de las otras veces —le contesté y saqué un cigarro de la caja que traía en la chaqueta. Lo encendí con su encendedor.
 
—Ahí viene Greg—dijo él mientras yo aspiraba el agrio sabor de mi cigarrillo.
Me giré y si, ahí estaba él en su Hummer. Se bajó de ella con una sonrisa de autosuficiencia. Seguro tenia buenas historias de su fin de semana.
 
—Hey —nos saludó y se acercó a nosotros mientras iba encendiendo su propio cigarrillo —¿Cómo están sucias?
 
—No tan sucias como tú —le respondí —Seguro tienes alguna aventura que te este revoloteando en la cabeza para el próximo fin de semana.
 
—Y estas en lo correcto pequeño saltamontes —dijo y me dio unas palmaditas en la cabeza como si
fuese un niño pequeño. Lo tome el brazo y se lo torcí en una posición totalmente incomoda
 
—¡Quieres soltarme maldito! —se quejó.
 
—No tengo la culpa de que tengas reflejos tan lentos —me burlé y lo solté.
Trató de darme un puñetazo pero no lo logro, yo me moví más rápido.
 
—Cuando menos lo esperes me vengare de ti, suripanta —me amenazó.
 
—Quieren dejar sus juegos para otro momento —pidió Zac mientras tiraba la colilla del cigarro y
la pisaba —Sabes que Justin te ganara de todos modos, Richard.
 
—Es un pandillero horrendo, tienes razón Zac—dijo Rich bromeando mientras imitaba la voz de una
típica chica de la Universidad y llamaba a Zac por un nombre de mujer.
Zac solo revoleo los ojos y lo dejó pasar.
 
—Es hora de entrar a clases —sentencio él.
 
—¿Ya pasó la primera hora? —pregunté sin esperanzas.
No había de otra, tenía que entrar. Normalmente me ausentaba a las primeras 2 horas y si deseaba
ni siquiera asistía en todo el día.
Pero después del ultimátum del director por mis ausencias y la amenaza de mi padre de ponerme un
tutor, obligarme a asistir a un curso de idiomas y hacerme trabajar con él durante las vacaciones,
accedí amablemente.
Me aflojé la corbata y comencé a caminar hacia el edificio con los chicos a mis lados.
—No, aun no —me respondió Zac.
 
—¿Alguna novedad? —dije mientras comenzábamos a caminar. Me habían suspendido por un mes por
entrar a las áreas verdes con mi moto.
—Hay una chica nueva en la clase —dijo Rich y yo revolé los ojos.
 
—Más de lo mismo —dije.
 
—En realidad esta chica es… distinta —dijo Zac mientras girábamos en el sendero hacia el
edificio.
—¿Acaso tiene una verruga en la nariz? —pregunté irónico.
 
—¿Bromeas? —dijo Rich—Esta sin problemas —aseguró. Yo alcé una ceja.
 
—Tenemos un primer caído ante las chicas de esta escuela —le afirmé a Zac.
Los tres hallábamos a las chicas de aquí poco interesantes y demasiado irritantes. Estábamos de
acuerdo en que la única forma en la que las soportábamos era en posición horizontal. Exacto,
acostados en un colchón.
 
—Puedo decirte que Richard tiene razón… es bonita.
Entramos al edificio y me detuve a unos pasos antes de la puerta. Los chicos se detuvieron delante
de mí.
 
—¿Qué sucede? —preguntó Zachary.
 
—Mi tormento personal esta detrás de esa puerta —dije angustiado.
 
—¿Qué? —preguntó desconcertado.
 
—Se refiere a Amanda —le explicó Rich—Él la sedujo, se acostó con ella y ahora la chica
esta obsesionada con regenerarlo y casarse con él.
 
—¿Es la chica de la que nos hablaste la semana pasada? —dijo Zachary mirándome.
—Si, ¿Tú como sabes quien es? —le pregunté a Rich.
Podíamos hablar de nuestras experiencias sexuales, pero nunca mencionábamos los nombres de las
susodichas. Eso no era de caballeros.

Aunque las chicas solían descubrirse solas al obsesionarse con nosotros convirtiéndolo en un juego

por si solo “haber si descubres quien fue esta semana”.
Aunque claro, el juego no duraba mucho, normalmente no pasaba del mediodía cuando ya deducíamos
quien había sido la conquista de esa semana.
 

—Por que la chica desde la semana pasada no hace otra cosa que preguntarme por ti. No se como no
he terminado haciéndole una descortesía —dijo.
Los tres pensamos lo mismo ‘tratarla como la zorra que es’. Lo cual es muy peligroso estando en
esta escuela, ya que nuestros padres son tan ricos que conviene tener una buena relación con todos.

Nunca se sabe quien es hijo de un posible socio o quien en esta escuela es un posible futuro negocio

o cliente.
 
—¿Crees que aun lo recuerde? —pregunté inocente.
 
—Tal vez si, tal vez no —dijo Richard.
 
—¿Y si lo recuerda? ¿Qué hago?
—No lo se —me contestó él.
 
—No me estás ayudando —le dije entrecerrando mis ojos para mirarlo mal.
 
—¿Y como quieres que te ayude? Tú solito te lo buscaste…
—Y te haces llamar mi amigo—dije.
 
—Ya, ya —nos calmó Zac—Solo hay una manera de poder saberlo —respondió y abrió la puerta.

Ya todos estaban dentro del salón, hasta la profesora estaba ahí. Una vez más habíamos llegado

tarde. Entramos y sin decir nada nos sentamos en nuestros respectivos lugares, al fondo de la clase.

Pude sentir la mirada de Amanda sobre mí y me juré a mi mismo nunca más volver a hacerlo con una

chica de la misma clase...
Bueno no, en realidad nunca sigo mis propias imposiciones. Soy egoísta y solo pienso en el momento.

Si ellas quieren ilusionarse con que su amor me hará abandonar el cigarrillo, la bebida, las

mujeres y que harán de mí un hombre responsable y de bien, yo no soy quien para desengañarlas.
Especialmente cuando este pensamiento las conduce más rápidamente a mi cama.
 
—Lo siento, he llegado tarde —dijo disculpándose con la profesora una chica de tez blanca.
Debía ser la chica nueva de la que hablaban Zachary y Rich. Es bella, bonita. Tiene cara de niña
pequeña, pero lo dejé pasar.
Ella tarde o temprano hallaría la forma de abordarme.
Las chicas con sus características normalmente son las que mas sueñan con hallar a su sapo [yo] Y
convertirlo en príncipe [yo en los eventos sociales de mi padre]
 
—A ver si aprenden ustedes tres de esta chica —nos reprendió la profesora de estadística
descriptiva.
Ni en mis peores pesadillas me imaginé que derecho seria tan aburrido, pero todo sea por quedarme
con el dinero de mi padre. Todo sea por hacer lo que él me pide y que no le haga daño a ella…
 
—No entiendo por que —me hice el inocente —¿Acaso no llegamos nosotros antes que ella?
Toda la clase me volteo a verme, que me encontraba en el último banco de la fila del medio.
 
—Usted sabe a que me refiero Bieber ¿Qué es eso de llegar y no disculparse por su retraso? Eso
es una descortesía —me dijo.
Torcí el gesto y me levante ‘Estúpida universidad formativa’.
 
—¡Fuera de mi clase Bieber! —me gritó exasperada.
—Ves, no querías que lo supieran —le dije.
 
—¡Que salgas de mi clase! —me dijo enojada.
—Bien, ya me voy —le dije.
 
Fui por mis libros y mis cosas. Miré a toda la clase y seguían mirándome sin poder creerlo.
Volví mi vista a la nueva, ella tenía su atención en otra cosa. Al parecer mi forma de
comportarme no la había sorprendió. Solo la estaba fastidiando.
 
—Apúrate Bieber—me exigió la profesora.
 
—Ya, ya —dije exasperado.
Caminé entre los bancos y me acerqué a la nueva. Ella levantó su vista y me miró. Frunció el
ceño y le sonreí levemente.
Me incliné un poco y la besé en los labios. Sus ojos estaban bien abiertos al igual que los míos.
Se quedó quieta sin hacer nada.
Escuché los murmullos de mis compañeros y a lo lejos la risa de Zac. Mordí un poco su labio
inferior y luego rocé un poco mi lengua cuando ella abrió los labios un poco más.
—¡¿Qué estás haciendo Bieber?! —me gritó la profesora.
 
—Bienvenida chica nueva—le dije