miércoles, 3 de agosto de 2011

my sweet obsession 14

—Está bien, acepto tus condiciones. Comenzaré yo —acomodé mi garganta —¿Te agrada haberte encontrado conmigo esta noche?
Rió por lo bajo y me miró de reojo.
—Ciertamente… no me molesta —dijo.
—Oh, eso es bueno —le dije y ambos reímos —¿Playa o montaña?
—Depende —contestó.
—¿De que?
—¿Esa es otra pregunta? —preguntó.
—¿La vas a contar como pregunta? —le dije. Sonrió.
—Si —dijo asintiendo.
—Eres tramposa —la acusé.
—Depende de la persona con la que vaya. Si estoy con amigas, prefiero ir a la playa. Y si estoy con alguien especial, preferiría ir a la montaña.
—¿Por qué? —dije interesado en saber eso.
—Van cuatro, señor Bieber —dijo divertida.
—Lo se, lo se. Pero prefiero saber —dije y la mire.
—Lo mejor de tener frío, es poder entrar en calor —me dijo.
Detuve mi paso y vi como caminaba. Se giró a verme y rió divertida.
—¿Qué te sucede? —me preguntó.
Sonreí levemente y caminé hasta ella sin decir nada.
Seguimos caminando y divisé un bonito lugar, era una especie de cúpula rodeada de flores y plantas.
—Vamos allí —le dije y le di mi mano.
Ella me miró y con un poco de duda la tomó. Caminamos hasta allí y le di el paso para que pasara. Miró a su alrededor y luego me miró.
—Este lugar es hermoso —dijo.
—Como yo —afirmé. Me miró divertida —Y como tú por supuesto.
—Oh, que galante —dijo divertida.
—Si te pregunto si quieres bailar, ¿la tomas como pregunta? —le pregunté.
—No hay música —me dijo mientras trataba de no reír.
—Tenemos imaginación cariño —le dije por lo bajo.
Estiré mi brazo para que ella apoyara su mano en la mía. Rió quedamente y se acercó un poco a mí para tomar mi mano.
Con un leve movimiento coloqué mi mano en su espalda y la acerque rápidamente a mí. Me miró fijo a los ojos. Apoyó su otra mano sobre mi hombro.
Comencé a moverme de un lado para el otro, haciendo que ella también moviera un poco sus pies. De repente escuchamos como un poco de música llegaba hacia nuestros oídos. Giramos la cabeza y un grupo de músicos se encaminaba para tocar algo.
_______ sonrió y bajó la mirada algo sonrojada. Yo les agradecí a los muchachos con un leve movimiento de mi cabeza. Volví mi mirada a ella y busqué la suya.
Ella trataba de esquivarme, hasta que no tuvo más remedio que mirarme fijo a los ojos. Sus pestañas eran largas y oscuras, provocaban que sus ojos fueran más profundos y cautivadores. Con la música a nuestro alrededor, una maravillosa noche estrellada y por supuesto mi inexplicable atractivo tenía todas las de ganar. Podía besarla…
—¿En que piensas? —me preguntó.
La hice girar una vez y la volví a acercar. Mi mano cosquilleo ante el contacto sublime que
provocaba la piel desnuda de su espalda.
—En las casualidades de la vida —contesté.
—¿Casualidades?
—Si —dije asintiendo —¿No te parece una casualidad todo esto? El habernos encontrado en este
lugar esta noche.
—Casualidad, destino o lo que sea. No creo en ninguno de ellos.
—¿A no?
—No —dijo negando levemente con la cabeza —Para mi la vida es otra cosa. Cada uno va armando
su propio camino, va tomando sus propias decisiones. Las cosas pasan porque nosotros queremos que
así pasen.
—¿Estas queriendo decirme que querías verme esta noche?
Rió por lo bajo y me miró.
—Te queda una pregunta —me dijo.
—¿Puedo besarte?

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